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¿Nos hacemos más exigentes con los años?

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(Maracay, 27 de Marzo. Yakuza Webzine).- Cuando comencé a ver animé hace unos cuantos años, recuerdo que mis series favoritas eran aquellas que eran muy populares en la televisión nacional en ese entonces: Sailor Moon, Samurai X, Slayers, InuYasha, entre otras…

Las 4:30 pm eran hora sagrada para mí, porque a esa hora comenzaba Zona Otaku, un programa ícono en Venezuela donde por primera vez en televisión abierta se tenía un programa interactivo con público y en vivo donde se hablara de animé. Ni hablar de la época Locomotion, muchas de mis series favoritas también salieron de allí: Speed Grapher, Cowboy Bebop, Boogiepop Phantom y Fullmetal Alchemist en su primera versión.

Ahora, con ventiseís años de edad, y dígamos que «mucho» camino recorrido, no solo en este mundillo sino en la vida, han hecho que muchas series que ví después de estos íconos de mi infancia, pasaran a ser mis favoritas. Incluso, muchas de aquellas que consideré buenas en su momento, si me lo preguntas ahora me parecen huecas, malas si me pongo radical. De hecho, mi top diez de series favoritas actualmente podría ser ocupada solo por una o dos de las series que mencioné arriba, los lugares restantes los ocuparían series nuevas (hay algunas que incluso vi hace menos de dos años), lo cual me lleva a formularme la pregunta que titula este artículo ¿Se ha hecho más exigente mi retina ahora que tengo más edad y más tiempo en el fandom?

Para establecer algunos hechos primero, existen muchas series que me gustan, pero luego de un tiempo las olvido y están esas que tomo como ejemplo e incluso como punto de comparación. Por eso, en mi lista de favoritas pueden moverse de casillas constantemente. Recuerdo que InuYasha estaba entre mis favoritas, pero el final me dejó un sabor agridulce y no del todo convencida, por lo cual salió de la lista cediendo su lugar a Code Geass, que luego fue cambiada por Fate/Stay Night, que luego cambié por Fate Zero.

¿Nos hacemos más exigentes con los años?

Cuando digo que quizás nos volvemos más exigentes con el tiempo me refiero a que las series que llegan a nuestros ojos u oidos, bien sea por recomendación de amigos o porque las vemos en internet, pasan por un tamiz que diseñamos de acuerdo a nuestros gustos y personalidades. A mi edad, creo que llegué a un punto donde no se trata nada más de la cantidad de series que veo, sino de la calidad de las mismas. De la estructura de su argumento, del diseño de sus personajes, de la adaptación, la banda sonora e incluso la calidad de la animación. Presto muchísima más atención a los detalles y quizás es por eso que no todas pasan el tamiz, incluyendo algunas que se vuelven realmente populares pero adaptándolas a mis gustos son planas y aburridas.

Cuando comparo series que están ahora entre mis favoritas con aquellas que estuvieron una vez, suelo ver francas diferencias que, en algunos casos hace que me pregunte que fue lo que me gustó de ellas en primer lugar. Un caso de esto podría ser Death Parade y Code Geass. Cuando vi la segunda amé muchas cosas de ella, pero cuando ví Death Parade, la hallé mejor escrita, mejor estructurada y mejor animada… naturalmente ambas están concebidas de manera muy distinta, pero, cuando las comparé, llegué a odiar la forma en que Code Geass se sobrestimó a sí misma, puesto que a pesar de tener muy buenos personajes, su argumento va perdiendo poco a poco el impulso hasta casi desaparecer, mientras el quid de Death Parade se sostuvo hasta el final.

Muchas personas cercanas a mí, disfrutaron viendo Sailor Moon, pero consideran que su nueva adaptación no tiene niguna competencia que ofrecer ahora contra una Puella Magi Madoka Magica que deconstruyó el género volviéndolo mucho más dramático. Igual puede ser el caso de adultos que admiten que el éxito de Dragon Ball se apoya más que todo en el factor nostalgia y no porque la serie tenga algo nuevo que ofrecer actualmente. Cuando crecemos, nuestros gustos se refinan, se pulen e incluso se definen con mayor precisión orientándose hacia un género o tema en particular. Mi hermana por ejemplo, adoradora de InuYasha por muchos años, ahora solo ve series al estilo de Monster que la hagan pensar, sospechar y la mantengan al borde de la silla durante 24 episodios máximo porque las series demasiado largas la aburren. Mi novio ama el Shounen al estilo Naruto o Shaman King, pero después de esas no veo que se haya enganchado con nada más que le genere ese mismo sentimiento de adrenalina, quizás solo una o dos al año cuyo diseño sea adorable al estilo de Imouto Umaru-chan! y lo partan de risa durante unos doce episodios.

En mi caso, me inclino por series cuya trama se desarrolle de manera sostenida y su animación sea impresionante. Si es suspenso, que tenga giros argumentales y si es comedia que realmente me haga reir. Además de una banda sonora para recordar. Quizás hace algunos años trataba de acumular en mi lista la mayor cantidad de series que pudiese, pero ahora si la premisa no me llama la atención pasa de largo, e incluso soy capaz de abandonarla cuando siento que se está perdiendo el hilo argumental o la calidad está bajando (caso puntual: Sword Art Online 2). Claro, no voy a decir que las series actuales son malas o las viejas lo son porque creo que ese tema se escapa de lo que quiero establecer, solo que ahora, como adulto, muchas de las series que me gustaban cuando niña y que ahora pienso en frío son solo un bonito recuerdo y no algo que merezca un puesto en el salón de la fama (excepto Cowboy Bebop y es porque es un caso muy especial).

¿Nos hacemos más exigentes con los años?

En lo que sí creo que estaremos todos de acuerdo es que después de determinada edad nuestros criterios para seleccionar que veremos del calendario por temporada se van haciendo más refinados, más exigentes, más coherentes con nuestra personalidad, e incluso me atrevo a decir que más honestos que cuando teníamos 13 o 14 años. Incluso, podemos optar por no seleccionar nada porque no nos atrae nada, y eso es válido. Lo que quiero decir es, que llega un momento en que nos volvemos más selectivos y abarcamos menos, en donde es cuestión de calidad y no de la cantidad de series que vemos.

¿Ustedes que opinan?

Por Kuro No Hatter (@kuronohatter)

Créditos de las imágenes a sus respectivos artistas

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