Inicio Música 1989 o «Como cambié de opinión con respecto a Taylor Swift»

1989 o «Como cambié de opinión con respecto a Taylor Swift»

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(Maracay, 20 de Enero).- Ustedes no me lo están preguntando, pero igual se los voy a decir. Mi gusto musical es tan diverso como los tipos de pokemon o las cartas de Magic The Gathering… A veces raya en lo incomprensible y otras veces es tan popero como una cartelera de Billboard, pero si algo mantuve hasta ayer precisamente, es que me fastidiaba sobremanera Taylor Swift.

Y no porque fuera mala cantante, al contrario, considero que en medio del estancamiento que tenía el género, el abuso de la palabra baby para rellenar espacios, el indiscriminado uso de autotune y meterle a Pitbull solo para sonar cool; Taylor se mostraba un poco más creativa. Tenía ingenio y un estilo muy bien marcado, muy suyo. Mi verdadero  problema era la temática de despechos interminables y fracasos amorosos que parecen ser la única inspiración que engloba a sus discos. Sin embargo desde Red comenzó a mostrar un estilo más maduro, más fresco e incluso más cercano al compartir sus vivencias desde un enfoque más aleccionador que dramático. Eso precisamente se consolidó en 1989 y eso es lo que hizo que me gustara el albúm y cambiara mi opinión sobre ella.

Es que desde la primera pista, llamada Welcome to New York, escuchamos a una Taylor más descomplicada y divertida sin caer en lo soez o vulgar, que invita a dejar de lado las críticas malsanas con Shake it off , responde con sarcasmo a los trolls con Blank Space e incluso le grita a Katy Perry que es una traidora mientras presume a su clan de amigas superestrellas en Bad Blood.  Todo el disco es una banda sonora que sirve para ambientar la alegría como la nostalgia y la melancolía. Y debo decir que temas como Out of the woods (mi favorito), I know places (que cuenta nada más y nada menos con Ryan Tedder en la producción) y Clean, a pesar de mantener su estilo de contar sus fallidos romances, son tolerables e incluso la melodía de los temas toca una que otra fibra sensible haciendo que te identifiques con ella.

Este disco no es necesario explicarlo con términos musicales complicados o palabras rimbombantes. Primero, porque no sé usarlas (eso se lo dejo a los escritores de Rolling Stones o Billboard), segundo porque creo que lo más importante es como te entretiene y como te sientes mientras lo escuchas. Es el segundo paso de Swift hacia un estilo mas sofisticado, sin dejar de ser divertido, pero sin caer en la cantidad desproporcionada de clichés de hoy día.

Yo le daría a este disco unos 8/10 ¿Por qué no el 10 redondo si he hablado muy bien de él? Pues porque, a pesar de que hay canciones muy buenas, hay otras que rompen un poco con la armonía y resultan algo… comunes, como por ejemplo Wonderland  All you have to do was stay.

Y así es como dejó de serme indiferente Taylor Swift. ¿Ustedes ya escucharon este disco? ¿Qué opinan de él?

Por Kuro No Hatter (@kuronohatter)

Imágen: Big Machine Records, Taylor Swift.

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