(Madrid, 17 de Enero. O’kuroku).- Netflix estrenó hoy el film de 2017 Godzilla: Monster Planet. Se trata del primer anime de Godzilla, algo realmente sorprendente, si se tiene en cuenta la larga historia de la franquicia del Kaiju más famoso.

Desde 1954 Gozdilla ha sido representado por hombres en trajes de Kaiju, animación, gráficos por computadora, captura de movimiento y ahora en animación 3D. Esta última versión no está nada mal. Esta iniciativa solo fue posible por la imposibilidad de hacer una secuela de Shin Godzilla hasta después de 2020, debido al contrato de la Toho con Legendary Pictures.

Godzilla: Monster Planet se estrenó en Japón el pasado mes de noviembre de la mano de Polygon Pictures y Toho. Hoy le tocó a Netflix, dueña de los derechos internacionales. En el film nos encontramos con un mundo en el que los Kaiju han destruido todo a su paso desde finales del siglo XX. Décadas luego de esto, en el 2048, una nave espacial llamada Atratrum inicia un viaje de 20 años por el espacio con lo que queda de la humanidad y dos razas humanoides alienigenas que intentaron crear colonias en la tierra con la promesa de destruir a Godzilla.

Ante el fracaso, las tres especies humanoides emprendieron el periplo espacial camino a un planeta habitable a años luz de distancia, solo para descubrir que no era apto para la vida humana. Ante esta situación, se ven forzados a volver a la tierra y a trazar un plan para derrotar a Godzilla, el más poderos de los Kaiju. Al frente del plan está el capitán Haruo Sakaki, un joven obsesionado con vengarse del monstruo y restaurar a la humanidad.

A su regreso a casa, se dan cuenta de que lo que para ellos fueron solo 20 años, ha significado 20 mil para la tierra. Todo el medio ambiente del planeta ha cambiado, las especies animales han mutado al igual que las plantas. Lo único que permanece igual es el monstruo, que aparentemente ha sobrevivido por todo ese tiempo y sigue igual de letal.

Una producción con luces y sombras

En principio el film luce interesante. La premisa inicial es establecida con mucha solvencia y la vida dentro de la estación espacial Atratrum luce depresiva, tal cual como debería. La situación es precaria y la población está agotando los limitados recursos de los que disponen, como agua y alimentos. Los personajes lucen ropa desgastada y sus trajes especiales se ven muy usados y golpeados. Esto en principio luce bien, pero al final todos vestían igual lo que lleva a un punto francamente flaco de la producción: el diseño de personajes. Y con esto me refiero tanto al apartado visual como a sus personalidades.

Personalidades unidimensionales y diseños practicamente identicos en tres personajes son el mayor ejemplo de esto. El Coronel Eliott Leland, el segundo teniente Adam Bindewald y el Mayor Martin Lazzari son casi indistingibles, salvo por su peinado. No se puede decir mucho más de Haruo Sakaki, salvo que está consumido por su deseo de eliminar al monstruo. Su diseño corresponde a la versión adulta de cualquier protagonista de cabello oscuro de anime típico, así que no es de destacar. La heroína de este primer film, Yuko Tani, también tiene un diseño poco inspirado.

Más interesante es la caracterización de las razas que se unieron a los terricolas, en especial Metphies de los Exif y Mulu-Elu Galu-gu de los Bilusaludo. Sin embargo, con una duración de solo hora y media, el film apenas si explora a estas razas. Lo único que queda claro es que ambas llegaron a la tierra y fracasaron en su intento de proteger a la humanidad de Godzilla. No obstante, se insinúa que tenían otras intenciones.

Dirigida por Kōbun Shizuno y Hiroyuki Seshita, con un guion del infame Gen Urobuchi, Godzilla: Monster Planet es un film trágico. No podría ser de otra manera con el «carnicero» escribiendo al historia. No obstante no tiene un final tan terrible como otras de sus historias. A pesar de todo hay una chispa de esperanza en esta película, así como muchos elementos de ciencia ficción futurista, en su línea.

Godzilla Monster Planet

Los diálogos ayudan a mantener el plot enfocado y la misión es fácil de comprender, por lo que el film avanza a un ritmo rápido y seguro. Quizás un poco demasiado, a riesgo de dejar a sus personajes -tal como ya mencionamos- sin caracterizar del todo. Allí es donde la duración de Monster Planet pasa factura. Con solo 89 minutos apenas hay tiempo para ponernos en situación. Pese a ello, el final de la película es sensacional, con escenas de acción muy bien ejecutadas. Solo se echó en falta una mayor variedad de monstruos además de Godzilla… después de todo ahora la tierra es un planeta de monstruos y solo vimos una especie además del Dios de los Monstruos.

Esta versión en anime a 2.5D de Godzilla es muy efectiva y emocionante. La animación está cuidadosamente realizada y los encuadres de la cámara suelen ser casí perfectos. Esto crea una experiencia visual muy redonda, salvo por el problema de los diseños de personajes. En cuanto a la banda sonora no tiene nada realmente destacado, pero no afecta demasiado la experiencia.

El final quizás es un poco anticlimatico, pero el giro antes de terminar sirve la mesa para la segunda película de las tres planificadas. No obstante, la experiencia sigue siendo satisfactoria y la escena postcreditos sirve para incrementar el interés de cara a esa secuela. No es una película perfecta, pero prueba que Godzilla está listo para ser un anime.

Imágenes: Netflix/Toho

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