(Madrid, 19 de Febrero. O’kuroku).- Cuando abres Netflix estos días lo primero que te salta es su nueva serie, Everything Sucks!, una comedia de media hora que busca regresarnos a los treintañeros a la época más vergonzosa de nuestras vidas: la adolescencia. En mi caso, en 1996, año en que trascurre la serie, tenía 14 años en vías de los 15 y sinceramente no fue el mejor de mi vida.

Para los protagonistas de Everything Sucks!, chicos de 13 años, tampoco lo es en absoluto. Todo es una mierda, tal como se titula la serie. Cuando haces una obra que transcurre en una época, eso puede ser bueno o malo. En el caso de esta serie, el resultado es neutro.

Si bien es divertido ver todo lo que fue popular en esa época, como la moda, la música o la vida en general, esta serie no es nada sutil en sus asociaciones. Desde presentar con insistencia cintas de VHS -el gran formato de vídeo de la época- hasta una selección musical con la banda sonora de mi juventud.

Solo basta ver el trailer, musicalizado con cierto tema de The Mighty Mighty Bosstones que era inevitable en los 90. O el inevitable Linger en la voz de la recientemente fallecida Dolores O’Riordan.

Esta es una serie sobre crecer y madurar, temas atemporales que han sido parte de la vida de todos los que superamos los raros años de la adolescencia con más o menos éxito. Una buena historia sobre estos años no importa si transcurre en 1920 o en el milenio.

Creada por Ben York Jones y Michael Mohan, Everything Sucks! entiende hasta cierto punto la necesidad de no estar demasiado constreñida en su período. Las cosas que les ocurren a los chicos de Boring, Oregon en 1996 y sus emociones por estos acontecimientos, son comunes para los adolescentes. Mundanas incluso. Eso si excluimos los clubes escolares y un noticiario producido por alumnos, cosas demasiado especificas de la experiencias de Preparatoria en EEUU.

Pero más allá de su uso de temas musicales de la época y el hecho de que cierto personaje pueda ser de la comunidad LGBT -en una epoca en la que no era una medalla de honor serlo- la serie no cuenta con argumentos que requieran que transcurra en ese año en especifico. ¿Que es genial una serie cuya banda sonora incluya a Oasis, Alanis Morissette, Nirvana y más… muchos más? Si, es genial. Pero argumentalmente no hay nada que la haga única por ser de esa época en específico.

Everything Sucks! no es una mierda

Everything Sucks Netflix

Protagonizada por Peyton Kennedy (Kate Messner), Jahi Di’Allo Winston (Luke O’Neill), Patch Darragh (Ken Messner), Claudine Mboligikpelani Nako (Sherry O’Neill), Quinn Liebling (Tyler), Elijah Stevenson (Oliver), Rio Mangini (McQuaid) y Sydney Sweeney (Emaline), Everything Sucks!, tiene sin embargo cosas a su favor. Para empezar su formato de solo media hora por episodio, que hace mucho más fácil de disfrutar este producto sin agotarse.

Además, sus creadores, Jones y Mohan, tuvieron el tino de elegir acertadamente el tipo de personajes que está en el centro de la historia. Luke, el aspirante a cineasta, no tiene nada que ver con Dawson. Se trata del hijo de una madre blanca y un padre blanco en su primer año de preparatoria. Recordemos que en EEUU la preparatoria dura 4 años, por lo que solo tiene 13 años.

En su primer día de escuela ve a Kate e inmediatamente se siente atraído por ella. El problema es que es la hija del Director del instituto y además, es más que posible que sea lesbiana. Ya eso complica mucho la relación entre ellos. Además, ella parece estar interesada en Emaline, la diva de la escuela y además una bully de cuidado.

Winston, en el rol de Luke, hace un gran trabajo actoral y es probablemente el mejor interprete de esta ficción. Además, Kennedy le hace un gran contrapeso a su energía con su actuación intencionalmente anodina. Y no hay que olvidar mencionar que es un acierto el haber elegido a chicos de las edades adecuadas. Claro, hoy en día es más común, pero hubo un tiempo en el que veíamos a actores de 25 años interpretando a adolescentes. Un mal muy común de, justamente, los años 90.

Everything Sucks Netflix

Fuera de eso, aunque pretende ser una comedia, Everything Sucks! no es realmente graciosa más allá del hacerte sentir un poco de vergüenza ajena por los chicos. En ese sentido es realista… así suele ser la adolescencia vista a la distancia.

En el apartado técnico, la serie apuesta por la cámara en mano y zooms manuales, pero las actuaciones y diálogos no son tan naturales como para beneficiarse de este estilo de documental. En cuanto a la selección musical, si bien empezamos por criticarla por acudir a los lugares comunes, es imposible odiarla. La nostalgia genera un afecto para con algunos temas que hace imposible odiarlos, incluso si algunos son artistas de un solo éxito como Tori Amos. Sería interesante saber que piensa un adolescente de la primera década del milenio (veinteañeros hoy día) o incluso adolescentes actuales sobre esta serie y lo que presenta. Seguro les resultará no solo ajena, sino un tanto ridícula.

En definitiva no es un una mala serie, pero en su homenaje a los 90 es mucho menos efectiva que Strangers Things en el suyo a los 80. Como comedia son pocas las risas que consigue y más los sonrojos de vergüenza ajena. Su historia no es particularmente memorable, pero al menos entretiene.

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