(Madrid, 21 de diciembre. O’kuroku).- Como fan de toda la vida, ir a ver Star Wars: The Rise of Skywalker, fue una experiencia diferente. Es la primera vez que voy a una película del universo creado por George Lucas sin nada de expectativas ni de emocionante ansiedad.

La culpa fue de Ryan Johnson. Su absoluta destrucción de un personaje como Luke Skywalker. Su guion enfocado en subvertir las expectativas, pero de la peor manera posible. Su decisión de convertir a la Fuerza en algo barato, al alcance de todos sin esfuerzo y en definitiva los flagrantes agujeros de su guion, hicieron que por primera vez Star Wars no despertara en mi ninguna emoción.

Tan es así, que Solo: A Star Wars Story es la primera película de la saga que pudiendo ir a ver al cine, no fui. Y no por el boicot, sino por absoluta falta de interés. Todavía no la he visto. Y soy un fan acérrimo. De esos que leyó los cómics, que leyó muchas de las novelas como la Trilogía de Thrawn. Un fan que vio todo Clone Wars, Rebels, que se ha pasado Kotor 1 y 2 un montón de veces.

Películas, libros, cómics, videojuegos… si es de Star Wars es probable que lo haya visto, leído o jugado. J. J. Abrams tenía una tarea difícil, limpiarme el paladar del terrible sabor de boca que me dejó The Last Jedi, y vaya si lo logró.

Si te gustó The Last Jedi, este review no es para ti

«Star Wars: The Rise of Skywalker» es tan visualmente estimulante y llena de acción como cabría esperarse de un film de Star Wars. El dialogo es ingenioso y el ritmo del film es tan trepidante que sus 144 minutos se pasan sin que te des cuenta. Lo mejor de todo es que te deja con esa sensación de satisfacción y ese brillo en los ojos que solo se consigue cuando vez una historia realmente entretenida. Una vez más Abrams hace un gran trabajo de imitar todo lo que hizo mágica a la trilogía original, evitando la mayoría de los fosos en los que se hundió The Last Jedi o largos segmentos de las precuelas.

Así, The Rise of Skywalker sirve como un film entretenido en si mismo y una conclusión imperfecta a una saga de 9 películas (8 si como yo prefieren ignorar la existencia de The Last Jedi). El reto de ofrecer un cierre a una saga de tal tamaño es uno que ya asumió con bastante éxito Avengers: Endgame, y esta Star Wars también lo logra aunque a medias.

Es cierto que el plot sufre de tener que abarcar tanto en tan poco tiempo, pero consigue superar esta dificultad y borra mucho de lo que su predecesora hizo mal.

Y ahora se vienen unos ligeros spoilers…

Cuando el film empieza, Rey (Daisy Ridley) sigue su entrenamiento Jedi bajo la supervisión de Leia, que rescatando un elemento vital del antiguo Universo Expandido al que hoy llaman Leyendas, en efecto se entrenó en los caminos de la fuerza. Mientras, Poe Dameron (Oscar Isaac), Finn (John Boyega) y Chewbacca (Joonas Suotamo), descubren gracias a un espía en la Primera Orden que el Emperador Palpatine (Ian McDiarmid), usó los poderes del lado oscuro para sobrevivir y que es quien ha movido los hilos en las sombras todo este tiempo.

Ahora nuestros héroes deben descubrir la manera de detenerlo antes de que la flota de su “Última Orden”, reinstaure su reinado de terror en la Galaxia. Kylo Ren (Adam Driver) fue enviado por Palpatine en una misión para acabar con Rey, pero manteniendo su desafío a la autoridad del Emperador, el guerrero del lado oscuro aspira a hacer que ella caiga al lado oscuro y le ayude a acabar con Darth Sidious.  

Viendo la película es imposible no pensar que J.J. Abrams, Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow dedicaron buena parte del metraje a tratar de corregir entuertos dejados por The Last Jedi. Y allí el “problema” de este film y que atañe a su lugar dentro de la trilogía. Cuando ves la trilogía original estas ante una historia construida en 3 actos con un único hilo conductor.

Incluso las criticadas precuelas, pese a todos sus problemas, tienen una estructura y siguen un arco argumental muy claro. En cambio, The Force Awakens, The Last Jedi y The Rise of Skywalker no se sienten como una unidad por el salto de eje de ese segundo acto. Esa inconsistencia en el tono, en los temas y en el argumento afectan al resultado global y han creado una gran división entre los fans.

En sus dos films Abrams se enfocó en evocar el espíritu Star Wars, primero emulando la formula y ahora reinterpretándola, siguiendo un rumbo familiar pero no por ello aburrido. Si, puede que el film carezca de originalidad, pero su lucha por cumplir con la lógica interna de la saga y satisfacer a los fans, resultan en un visionado mucho más satisfactorio que la bofetada que representó el trabajo de Johnson.

Muchos lo llamarán fanservice, pero no hay nada de malo con el fanservice si se hace bien. ¿Por qué no habrían de estar allí Luke, Leia, Han, Lando, C3PO o R2D2? ¿Por qué no recuperar a Palpatine en otra página del guion sacada del viejo Universo Expandido? Esta es también su historia, lo extraño sería que no estuvieran. Es como hacer un film sobre el asesinato de John Kennedy y criticar a la película por el cameo de su hermano Robert o de Marilyn Monroe.

En The Rise of Skywalker el fanservice tiene sentido y está ejecutado muy bien. Nos ofrecen resoluciones satisfactorias a la historia de Rey, Poe, Kylo/Ben, Palpatine, la General Leia, Chewbacca, los droides… El film consigue llevarnos de vuelta a Endor, Tatooine y otras locaciones emblemáticas de un modo que tiene sentido. Volver a esos lugares no es fanservice, es absolutamente lógico. En Endor cayó el Imperio, en Tatooine empezó la aventura de Anakin y de Luke.

Precisamente el duelo que sostienen Kylo y Rey en una de estas locaciones eleva al film. Son lugares llenos de significado tanto dentro de la historia como para todos nosotros y nuestras historias personales con Star Wars.

La critica la destroza, el público la ama

The Rise of Skywalker entiende que subvertir las expectativas para ser “original” no significa tener buena narrativa, por eso busca ceñirse a la gran visión original de George Lucas, a la moral intrínseca en el viaje del héroe. Mientras The Force Awakens era un viaje nostálgico al pasado y The Last Jedi se enfocó en “matar al pasado”, esta película tuvo un mensaje muy diferente: Acepta tu pasado y de donde vienes, pero no dejes que te defina.

Esta trilogía ha estado anclada en dos personajes que son un espejo del otro, Rey quien es un ser de luz tentado por la oscuridad y Ben, un ser de oscuridad tentado por la luz. Jedi y Sith, Sith y Jedi. The Rise of Skywalker logró incluso tomar varios de los hilos argumentales que dejó abiertos el último film y los ató como pudo devolviendo a la Fuerza su misticismo, y conduciéndonos a un climax satisfactorio.

Y aunque un pequeño pero vital punto en el argumento parece sacado del culo, permite resolver de un modo lógico muchos de los problemas de nuestros protagonistas. Donde sin duda esta película triunfa es en sus combates con sable láser. Los choques entre Rey y Kylo son espectaculares, pero sobre todo llenos de emoción. Sus protagonistas combaten no solo a su rival, sino a sus propias dudas y se les ve en la cara. Se juegan no solo la vida, sino su propia identidad.  

Pero la película no está exenta de fallos, como el poco uso de personajes que nos quisieron vender como relevantes en Episodio VIII. O el hecho de que nunca sabremos que iba a decirle Poe a Rey en una escena que queda en el aire. También quedó poco expuesto el método por el cuál Palpatine logró salvarse y solo los más adeptos sabrán explicar esto al espectador casual. Otro fallo es la cantidad de veces que se acobarda en matar o «eliminar» personajes, como Chewbacca o C3PO. También en la batalla final esperó demasiado para hacer algo que todos sabíamos que harían.

El film intenta narrar mucho en muy poco tiempo, pero no por eso deja de funcionar… aunque la buena parte de la crítica parezca odiarla. En este momento es la segunda peor valorada en Rotten Tomatoes, solo superada por The Phantom Menace. Solo 57% de las criticas son positivas en comparación con el 91% de The Last Jedi. ¿Pero que dice el público? Todo lo contrario. En este momento The Rise of Skywalker tiene un 86% contra el 43% de The Last Jedi.

Y no se ustedes, pero yo estoy en el campamento del 86%. May the Force be with you.

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