(Madrid, 8 de septiembre. O’kuroku).- El pasado 1 de septiembre tuve la oportunidad de asistir al preestreno de Dragon Ball Super: SUPER HERO, la más reciente entrada cinematográfica en la legendaria franquicia de Akira Toriyama. Fue una experiencia curiosa por múltiples razones, pero en general puedo catalogarla como bastante positiva. Antes de entrar a analizar un poco el filme, iré al grano: Me gustó, la disfrute. Dicho esto, también me dejó una sensación de déjà vu, porque creo que ya la había visto antes.

La producción de Toei Animation incluyó la novedad de estar 100% animada en CG, cosa que sinceramente me preocupaba inicialmente. Los resultados podrían ser catastróficos y en cierto modo se sentía como un error, luego de habernos ofrecido una joya visual como Dragon Ball Super: Broly. Sin embargo, mis temores fueron infundados, a nivel de animación la película no está nada mal, y de hecho las peleas fueron muy dinámicas y en general entretenidas.

Otro gran acierto del filme fue quitar el foco de Goku y Vegeta, centrándose en dos personajes muy marginalizados: Gohan y Piccolo. Dragon Ball Super: SUPER HERO devuelve el protagonismo a dos personajes que han sido vitales para la franquicia, el primero como heredero del manto de su padre y el segundo como el primer gran villano en convertirse en un aliado y héroe de la Tierra (otros “villanos” se convirtieron antes, como Yamcha o Ten Shin Han, pero ninguno fue una amenaza planetaria).

En términos generales, la historia es bastante simple y la resolución es totalmente predecible. Lo que parecía ser el elemento diferenciador, la inclusión de “Superhéroes” terminó siendo apenas algo anecdótico y el momento más emocional del filme careció de impacto suficiente como para hacerme sentir algo… pero eso es porque soy un tipo de 40 años que empezó a ver Dragon Ball con 9 años y ya he visto todo lo que esta franquicia tiene para ofrecer. Quizás un niño pequeño sí que sentirá un impacto con ESA escena en la que intentan halar de los hilos de nuestros corazones.

Al final la película funciona porque consigue evocar el espíritu de la franquicia al tiempo que sirve de puente a distintas generaciones de fans, los que como yo empezamos a ver la franquicia a inicios de los años 90, los de en medio que se engancharon más adelante, y los hijos que ahora aprenden de sus padres el amor a Dragon Ball. Fue emocionante ver a familias donde el cuarentón padre estaba tan emocionado como su pequeño hijo de ver la película en la gran pantalla.

La parte curiosa de la experiencia de ver Dragon Ball Super: SUPER HERO a nivel personal fue el verla en su versión doblada al castellano. Mi primer encuentro con el doblaje español de Dragon Ball fue en videoclubs, en los que tenían VHS de las películas dobladas y mi impresión entonces fue espantosa. No creo necesario mencionar las burlas que se hacían en Latinoamérica respecto al doblaje español de esta serie, pero en esta ocasión debo decir que salí bastante satisfecho. Salvo por la “H” del nombre de Gohan, que siguen dejando muda en estricto cumplimiento de la pronunciación en nuestro idioma, pero contraviniendo la pronunciación japonesa, el doblaje me pareció excelente. Bien actuado y respetuoso de detalles como los nombres de las técnicas.

Dicho esto, tengo que pasar a lo malo de la película, que no es poco.

Dragon Ball Super: SUPER HERO ya la había visto antes…

Muchos de los elementos de Dragon Ball Super: SUPER HERO son reciclados de películas anteriores. Dragon Ball Z: Bio-Broly (1994) es una clara inspiración. Enumeremos las similitudes más obvias:  

  • Por una razón u otra Goku y Vegeta no están disponibles, así que el resto de los guerreros deben responder a una amenaza.
  • Los responsables de la amenaza tienen lazos con el pasado de los héroes o sus amigos. Además, el líder es de baja estatura y su lacayo principal es muy alto (Jagar Butta y MenMen en Bio Broly, Magenta y Carmine).
  • En ambos filmes se hace uso de la biotecnología para traer a la vida a un villano del pasado o una variante del mismo.

Dicho esto, tengo que admitir que esta es una versión mucho mejor hecha de esa película, pero no deja de ser un poco triste el reciclaje de ideas. Otra película de la que toma inspiración en menor grado es de Dragon Ball Z: Devuélvanme a mi Gohan (1989) con el detalle del “secuestro” de Pan, aunque aquí se usa a efectos de comedia.

Ahora viene el SPOILER más gordo así que paren de leer ahora si aún no la han visto.

¿Siguen aquí?

OK, ya les he advertido, aquí viene:

La amenaza final de la película, una nueva versión de Cell a la que han llamado Cell Max, es un retroceso tremendo. El hecho de que sea un simple monstruo incontrolable, sin una personalidad ni objetivos propios es el mismo problema que tenía el viejo Broly, que apareció en tres películas cada una de menos calidad que la anterior. También es el problema de  Hildegarn, e incluso de Janemba. Los enemigos menos interesantes en Dragon Ball siempre han sido los que actúan como un desastre natural que solo destruyen por destruir y no tienen mayor desarrollo… algo de lo que también adoleció en parte Majin Boo.

También se puede considerar una influencia menor a la película Dragon Ball Z: ¡El renacer de la fusión! Goku y Vegeta (1995). En esa película hay escenas con una estética altamente caricaturizada y paródica, como cuando Goten y Trunks derrotan a los Nazis. Esa estética es evidente en los combates contra Gamma 1 y Gamma 2, en las que les ponen efectos de sonidos en letras, como si se tratase de la serie de Batman de los años 60. Esto realmente no me molestó, pero me parece necesario destacar una vez más el reciclaje de ideas.

Otro detalle que me molestó en la película fue una escena en la que Goku desconoce los beneficios de la meditación y el entrenamiento mental. La intención de la escena es hacer lucir a Vegeta como más sabio y evolucionado respecto a como solía ser antes, pero lo hace recurriendo a hacer a Goku un estúpido. Goku sabe del entrenamiento mental desde su infancia, lo ha practicado con diversos maestros y lo ha aplicado en varias ocasiones. De hecho su dominio del Ultra Instinto viene justamente del dominio de sus propias emociones y pensamientos.

Para concluir debo hablar de las dos nuevas transformaciones que nos mostró la película. En el caso de la de Orange Piccolo, sorprende que hayan tenido que pasar tantos años para que se hiciera algo de justicia con el personaje. Dejando de lado las consideraciones estéticas, creo que este incremento de poder era una deuda con un personaje que NO ha parado de entrenar, aunque el método elegido para dársela deja mucho que desear. ¿No se les había ocurrido antes lo de sacar su potencial oculto? ¿Y si no para de entrenar como es que no había obtenido más poder de ese potencial que guardaba dentro de sí?

Con respecto a la nueva transformación de Gohan o Gohan Beast, aunque claramente proviene de  los borradores de Toriyama para el SSJ3, el color de su cabello y aspecto general bebe también de cierta obra fan. Se agradece el incremento de poder para Gohan, pero el método usado para hacerlo salir fue un calco de como alcanzó su forma de SSJ2, primero viendo “sufrir” a Pan y luego mientras veía como Piccolo casi moría contra Cell Max. ¿Fue épico? Quizás. ¿Requirió esfuerzo por parte de Gohan? No.

Que Piccolo le diga que está orgulloso de él en la conclusión de la historia no se siente como algo merecido, considerando que se volvió más poderoso y salvó al mundo porque patata. El desenlace de la película solo prueba que no hay que entrenar duro para ser mejor, solo hay que nacer con una genética privilegiada y enojarse porque le hacen daño a tus seres queridos.

Por Amílcar Trejo Mosquera (@senseiagot)

Imágenes: ©BIRD STUDIO/SHUEISHA, TOEI ANIMATION

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