(Madrid, 26 de Marzo. O’kuroku).- Luego de meses en el Torneo de Fuerza o Torneo por la Supervivencia, este fin de semana concluyó Dragon Ball Super luego de 131 episodios. Con esa cifra se convirtió en la tercera serie más larga del universo creado por Akira Toriyama, desplazando a Dragon Ball GT. ¿Pero como quedó el duelo entre Gokú y Jiren? ¿Como se compara esta serie con lo que nos ha ofrecido antes la franquicia?

A lo largo de la serie la hemos venido reseñando, primero por episodios… hasta que abandonamos esa tarea y luego por sagas. El primer arco argumental, que readaptó La Batalla de los Dioses, recibió duras criticas de nuestra parte por ser una versión de bajo presupuesto y con mucho relleno de la película del mismo nombre. El segundo gran arco, el dedicado a la Resurrección de Freezer, fue un poco más de lo mismo. Una vez más se hacía una versión más larga y con peor animación de lo que ya habíamos visto en la película.

Entre medias de ambas sagas y luego de las mismas, la serie contó con muchos episodios de comedia y de situaciones cotidianas para servir como un descanso. También tuvo algunos arcos más cortos, que realmente no aportaron nada y de calidad bastante cuestionable. La primera saga de contenido original de la serie fue el Torneo de los Universos 6 y 7, en el que nos empezaron a introducir en el Multiverso de Dragon Ball.

A esa siguió la que sin lugar a dudas es la mejor saga de Dragon Ball Super, la de Trunks del Futuro con Goku Black o Zamasu como villano(s). Y finalmente, desde el episodio 77 al 131, el gran evento con el que cerró esta serie, el Torneo de Poder.

La preparación para el torneo

Aunque a todos los efectos, el torneo solo duró 2 horas, todos sabemos que en ningún lugar como en Dragon Ball es más real aquello de que el tiempo es relativo. A pesar de que nos tomó 54 episodios y más de un año llegar a la conclusión, en el tiempo de la historia apenas si transcurre poco más de un día desde el anuncio del torneo hasta su conclusión.

En términos de tiempo transcurrido, la mayor parte se va en reclutar a los miembros, lo que nos dio momentos interesantes, emotivos y francamente ilógicos en ocasiones. Entre los interesantes estuvo el regreso de Gohan como luchador y su duelo con su padre. Entre los emotivos e ilógicos, los enfrentamientos entre Gokú y Krillin o Roshi… dominado este último por una chica salida de la nada. Seamos honestos, sin importar las habilidades y experiencia que puedan tener, tanto Krillin como Ten Shin Han y Roshi no tenían nada que hacer en el torneo de fuerza. La diferencia de poder es demasiado abrumadora con el resto de los miembros del equipo, aunque no se puede negar que su presencia le dio colorido y encanto al evento. Fue un bonito homenaje y nos ahorró tener que ver a cinco saiyajins en el equipo del Universo 7.

Y aunque también resultó una adición importante al equipo, el traer a Freezer, prescindiendo de Majin Buu fue demasiado forzado. Por segunda vez se dejó fuera de la competencia a uno de los personajes más poderosos del universo con una excusa. En un mundo coherente, el equipo habría incluido tanto a Freezer como a Majin Buu, Goten y Trunks, prescindiendo de la representación humana más allá de los personajes mitad humanos, mitad saiyajins.

Cierto es que Muten Roshi nos dio dos de los episodios más emotivos de la serie durante el torneo, pero si hablamos de la supervivencia del Universo, el viejo maestro nunca habría sido una opción lógica. Pero en fin, la selección de miembros se dejó llevar más por los sentimientos que por la lógica y visto el resultado… si hacemos la vista gorda con el enorme problema de niveles de poder de esta serie en general, fue una buena decisión.

Un resultado «previsible»

Jiren Dragon Ball Super

Desde que nos introducen al universo 11, usando a Toppo como personaje señuelo en su condición de candidato a Dios de la Destrucción, era evidente que el torneo tendría un desenlace inevitable. Los universos 7 y 11 eran los únicos con posibilidades de ganar. Por ello, ni la inclusión de dos saiyajin mujeres, una de ellas una genio en combate y la otra una pseudo-Brolly, le daba posibilidades al Universo 6. El resto de los participantes fueron una comparsa que ayudó a animar la fiesta y alargó, a veces de forma innecesaria, un torneo que dilató la serie hasta los limites.

Mucho tiempo permanecieron sobre la plataforma Universos enteros que eran totalmente inconsecuentes para el argumento. Algunos francamente molestos, como el de las tres magical girls que luchaban por el amor y de cuyo nombre no quiero acordarme. ¿Cómo diablos duraron tanto?

Pero volviendo al Universo 11, Toppo fue un señuelo para luego presentarnos a Jiren, un personaje que se ha convertido en el avatar de un famoso meme de Internet… el «marcianito 100% real no fake». Así le apodaron los fans de habla hispana en las redes a este personaje al que nos presentaron no solo como el más poderoso de su Universo, sino además por encima de su propio Dios de la Destrucción, que visto lo visto en el manga, es de los más fuertes.

¿Significa que Jiren es más fuerte que Beerus? La verdad esperamos que no, pues le restaría importancia a una de las mejores adiciones a la franquicia en los últimos años. Y sin embargo, la introducción del Migatte no Goku’i o la «Doctrina Egoista», ya nos insinúa que el propio Gokú ha logrado superar, al menos transitoriamente, al Dios de la Destrucción del Universo 7.

Pero no divagemos. Luego de múltiples desvíos y peleas señuelo, la conclusión del torneo enfrentó a los tres mejores luchadores del Universo 11, Jiren, Toppo y Dyspo contra los luchadores en pie del Universo 7, Gokú, Vegeta, Freezer, A-17 y Gohan. Y fue en esta etapa final en la que realmente elevó su nivel técnico esta serie que inició con una calidad cuestionable. Si excluimos a la muy buena saga de Trunks del Futuro, claro.

Finalmente hubo algo más de creatividad detrás de las escenas de combate. Al fin la animación conservó un nivel razonablemente elevado a lo largo de varios episodios y tematicamente alcanzamos una conclusión satisfactoria a un arco, cuyo resultado, insistimos, era totalmente predecible. ¿Alguien pensaba que los Universos permanecerían destruidos? Dragon Ball es infame por ser una serie sin consecuencias permanentes. Desde las Dragon Balls de la tierra, que inicialmente solo podían revivir a alguien una vez, hemos pasado a literalmente unas Super Dragon Balls capaces de conceder cualquier deseo. Incluso de deshacer la destrucción de 7 Universos y billones de seres vivos.

Lo que nos sorprendió fue quien quedó en pie al final de la batalla. Pudo ser aún más sorpresivo, pero creo que nadie se habría creído que cierto personaje de piel blanca y purpura habría sido capaz de un gesto bondadoso de haberse quedado con el deseo.

Los episodios 130 y 131

Freezer y Goku
Un dúo impensable, Freezer y Goku unen fuerzas al final de Dragon Ball Super

La conclusión del Torneo de Poder de Dragon Ball Super fue particularmente efectiva. Desde el episodio 129 la serie venía elevando las apuestas, dilatando el regreso de la nueva transformación de Gokú, el modo Migatte no Goku’i. Esta transformación, que más que un power up es el uso completamente instintivo de sus poderes y habilidades. Es el arte marcial que los Ángeles enseñan a los Dioses de la Destrucción y que estos de hecho no han alcanzado a dominar.

Luego de dos entradas a este estado de trance incompletas, Gokú fue capaz de finalmente entrar a este estado dominando la defensa y el ataque. Gracias a eso no solo fue capaz de igualar la contienda con Jiren, sino que a todos los efectos prácticos le derrotó. No obstante, una vez más la serie se atrevió a subvertir las expectativas un poco y en lugar de terminar el combate allí, con Gokú como el héroe, hizo que este sufriera los efectos secundarios de superar sus limites tantas veces en dos horas.

Con Vegeta y Gohan fuera, Gokú hizo equipo con un villano redimido y un villano sin redención posible para salvar su Universo. En el episodio final vimos como A-17 y Freezer se unen a nuestro protagonista en la última batalla de resistencia contra Jiren. Aparcando los rencores, Gokú y el Emperador del Mal hacen equipo para frenar a su rival, con el apoyo de un A-17 que termina siendo el último luchador en pie, y quien pide por la salvación de los Universos eliminados.

Hay que reconocerlo, pese a todas sus fallas, Dragon Ball Super supo terminar de gran manera y hasta sorprendió un poco con esta conclusión. Los últimos dos episodios estuvieron cargados de emociones y el final fue francamente épico. Nunca pensamos ver una colaboración tan perfecta entre Gokú y Freezer, y esos minutos fueron oro puro.

Pero lo mejor fueron los guiños luego de los créditos. Freezer de vuelta a su trono como Emperador, Gokú y Vegeta repitiendo pose de combate y hasta el escenario de su primera batalla, con la promesa de seguir superando sus limites. Algo que seguro veremos en diciembre, en la película de Dragon Ball Super que ya está en producción.

Pero por ahora nos despedimos de Dragon Ball, tras casi tres años de un anime que una vez más atrajo la atención de millones de fans. Esta saga final tiene un 7.5 de 10 y queda como la segunda mejor de la serie. Con respecto a la franquicia como un todo, Dragon Ball Super es la tercera mejor serie, fallando en alcanzar las cotas  épicas de Dragon Ball Z  o la creatividad general de Dragon Ball.

¿Su mayor defecto? Que no aprovechó al máximo su potencial. Pero aun así, como fans nos deja un buen sabor de boca al final.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Amilcar Trejo Mosquera
Cargue Más En Anime

Mira además

Free! -The Final Stroke- salta a la piscina en nuevo tráiler

(Madrid, 26 de Julio. O’kuroku).- La primera de las dos películas Free! -The Final S…