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Con jazz de fondo Whiplash nos presenta la batalla entre dos seres obsesivos

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Whiplash

(Maracay, 18 de Febrero. Yakuza Webzine).- Podríamos considerarla una pieza de realismo mágico, un cruce entre un film militar con uno deportivo, ambientado en una escuela de música. No por nada Whiplash ha sido llamada Full Metal Juilliard.

Entre a la sala de cine a ver la segunda película dirigida por Damien Chazelle (Guy and Madeline on a Park Bench), sin mayores expectativas y salí con el corazón oprimido, ante la irreprimible tensión y pasión que exuda la obra. El film, nominado a cinco premios de la Academia, incluido el de mejor película, empieza y termina con intensidad, sin dar mucho tiempo para respirar y estableciendo desde temprano la dinámica entre Andrew Neiman (Miles Teller) y Terence Fletcher (J.K. Simmons).

Teller interpreta a un estudiante de batería en la más prestigiosa escuela de música en EEUU, que busca un puesto en la banda de cámara de jazz de la institución, dirigida por el tiránico profesor Fletcher, quien está dotado de un oído que raya en lo sobrenatural y una capacidad innata para romper a sus alumnos.

Considerado uno de los mejores films de 2014, Whiplash llegó a estas tierras este año y lo hizo con un palmarés envidiable: múltiples premios, incluido el Globo de Oro, para J.K. Simmons como mejor actor de reparto y los grandes premios de la audiencia y el jurado a la mejor película en Sundance. Además de mejor película, cuenta con nominaciones a mejor actor de reparto para Simmons, mejor guion adaptado para Chazelle, mejor edición y claro, mejor mezcla de sonido.

No podía ser menos, en un film donde la música es vital, si bien no es el verdadero tema central del film, pese a que parezca lo contrario. Y es que Whiplash parece un film de otra especie. Bien podría ser una versión musical de An Officer and a Gentleman (Reto al Destino) con Teller interpretando el rol de Richard Gere, o claro, Full Metal Jacket.

También comparte similitudes con numerosos films deportivos donde un coach abusa de su equipo solo para hacerlos lo mejor que puedan ser. Para algunos la película podrá ser una representación irreal de la vida en una academia musical, o como mínimo una exageración de la realidad. Pero lo cierto es que la película es visceral. El deseo de superación puro se pervierte y se convierte en una necesidad enfermiza de conseguir aprobación de un mentor, por la vía de callarle la boca con tu talento.

Teller logra un trabajo encomiable como el decidido y francamente obsesivo Andrew Neiman, que trata de conciliar su ambición de convertirse en una leyenda musical, con una incipiente relación sentimental y la comunicación con su padre Jim (Paul Reiser). Del otro lado tenemos al perfeccionista, racista y misógino Fletcher, en una actuación memorable de Simmons, quien tiene una sola ambición: producir un genio musical.

Por lo que he leído, muchos fanáticos del jazz la acusan de representar de manera ofensiva el mundo y la historia de este magnífico género musical, pero en mi opinión ese no era el tema real del film. Whiplash es un film sobre obsesión, sobre perfeccionismo. Es sobre la relación entre estos dos personajes, que curiosamente terminan compartiendo la misma filosofía, pero están dispuestos a acabar con el otro hasta cerrar en una gloriosa demostración de pasión y perfección, impulsada más por sentimientos oscuros que por genuino amor a la música.

Es un film con una historia pequeña, sin mayores pretensiones y eso permitió a Chazelle enfocarse en la atmosfera. Nunca una escuela de música lució tan oscura y terrorífica como el conservatorio Shaffer. El trabajo de cámara durante las presentaciones es sencillamente sublime y los cambios rápidos entre las tomas dotan al film de un dinamismo envidiable.

Sin embargo, fue una pena el cómo se incluyó y se desechó sin aspavientos el tema de la relación entre Andrew y Nicole (Melissa Benoist). Casi es innecesario el personaje, que apenas si aparece en cuatro breves escenas, lo cual no nos da tiempo para sentir una conexión con ella. Fue un desperdicio, pues algo más de enfoque a esta arista de la historia le habría dado mayor poder emocional al film. Otro tanto se puede decir de la relación entre Andrew y su padre, aunque aquí nos dan más momentos para saborear el conflicto.

La música es otro tema. La banda sonora de Whiplash es exhilarante, llena de energía. No es ese jazz suave o melancólico, tiene una cadencia y ritmo mucho más cercano al bebop, con una rapidez e intensidad que reflejan con más claridad lo que es claramente una guerra entre alumno y maestro, entre baterista y director. ¿Los verdaderos ganadores? Nosotros en nuestras butacas viendo y escuchando este gran film.

Guion: 7/10
Actuaciones: 10/10
Cinematografía: 9/10
Dirección: 9/10
Aspectos Técnicos: 8/10
Banda Sonora: 10/10
Puntuación Total: 8.5/10

Por SenseiAgot (@senseiagot)
Foto: Sony Pictures

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