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Todos los elfos son elfos, y hay otros… que también lo son

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(Valencia, 6 de Junio. Yakuza Webzine).- Es común observar, en el contexto de la cultura Geek, a dos o más amigos discutiendo acerca del origen de un determinado ser o criatura de su historieta o juego de vídeo favorito. Particularmente, han sido numerosas las horas de conversación entre amigos cuando se trata de establecer cuáles son los verdaderos elfos en las historias de fantasía o de ciencia ficción.

¿Serán los elfos del juego World of Warcraft de Blizzard Entertainment? ¿Serán los Elfos Dosméticos de J.K. Rowling en la saga de Harry Potter? ¿O serán los míticos arqueros élficos de la Tierra Media de J.R.R. Tolkien? La respuesta pudiera ser sencilla, o sumamente complicada, según el punto de vista de cada quién.

A diferencia de lo que mucha gente piensa, los elfos no son la invención de J.R.R. Tolkien o de J.K. Rowling, por mencionar un par de ejemplos en el ámbito de la literatura fantástica. Así mismo, tampoco fueron inventados por el afamado Gary Gygax, uno de los creadores del juego de rol Calabozos y Dragones.

Los elfos, de manera general, son realmente seres mitológicos que han existido durante siglos como parte de las leyendas y fábulas de la cultura popular de los pueblos europeos, especialmente de los pueblos germánicos y escandinavos (los vikingos). De esta manera, al hablar de elfos, se deben tomar en consideración un par de cosas muy importantes.

En primer lugar se debe tener en cuenta que los elfos son, por encima de cualquier otra concepción, seres elementales. Ellos pueden representar el espíritu de un bosque, de una montaña, del fuego, del viento o del agua, y presentarse en forma de hombre o mujer.

En segundo lugar, lo más importante que se debe tomar en cuenta es que el mito de los elfos no tiene un origen único o absoluto, ya que han sido tantos los relatos y cuentos que se han mezclado a lo largo de los años, entre cientos de personas y pueblos, que ya se ha perdido por completo la pista de dónde comenzó la leyenda de estas criaturas y el culto a las mismas.

Sin embargo, aunque todo esto es muy interesante y maravilloso, no resuelve todavía la cuestión de cuáles son los verdaderos elfos entre todos los tipos de elfos de los que se puede leer en los libros de fantasía o de magia.

Elfos 2

De esta manera, los elfos muy bien pudieron haber surgido, por ejemplo, en las leyendas de la India y llegar hasta Europa por el trato comercial que mantenían los pueblos europeos con esta antigua nación. O tal vez hayan sido concebidos en el marco de la mitología griega o la mitología romana. O que provengan de China o Japón, u otras regiones de Asia, en las que la creencia en seres elementales estaba y está muy arraigada en sus habitantes.

No obstante, son las leyendas y fábulas de Escandinavia y los pueblos nórdicos -cómo se mencionó- las que son mayormente aceptadas como el lugar de nacimiento de la mitología élfica, por lo menos en el continente europeo.

De hecho, es a partir de éstas narraciones que se sabe cómo lucían físicamente los elfos: eran de la misma estatura de un ser humano y de piel blanca o muy clara. En este sentido, la evidencia ha mostrado que las palabras elfo en español, elf en inglés o alfr en nórdico antiguo, vienen de la misma raíz de dónde proviene la palabra albino y significa, ni más ni menos, blanco (el color).

En este punto de la conversación, uno o dos de los amigos que estaban discutiendo al principio de este artículo deben estar un poco preocupados e incluso, insatisfechos y molestos, ya que se está excluyendo por completo al grupo de elfos pequeñitos que viven en los bosques, que tienen diminutas alas de insectos y que usan varitas mágicas; si a alguien se le ha ocurrido pensar en Campanita del cuento de Peter Pan y los Piratas en la Tierra de Nuncajamás, ha pensado correctamente.

¿En qué momento aparecieron las hadas y los duendes en relación a los elfos escandinavos? Al parecer hubo una mezcla bastante interesante entre varios grupos de relatos fantásticos de distinta procedencia, con lo que se tiene a los elfos germánicos, las feaire de los anglosajones y otros pobladores de las islas británicas, los leprechaun de los irlandeses (celtas), los duendes de la provincia de romana de Hispania (actual España) bajo la influencia de los pueblos árabes que invadieron la península Ibérica, las fatas (hadas) provenientes de los mitos romanos, etc. Esto por tan sólo mencionar algunas de las influencias que recibió la mitología élfica a nivel de Europa.

Pero el tema no termina acá, ya que a finales del siglo XIX los relatos de los Duendes o Elfos de Santa Klaus en Estados Unidos, comenzaron a hacerse sumamente populares entre los escritores de ése país, a la hora de escribir cuentos infantiles para las fiestas decembrinas.

Entonces ¿Cuál es la respuesta correcta? ¿Cuál de todos los amigos tiene la razón en cuanto al verdadero origen de los elfos? ¿O cuáles elfos sí lo son y cuáles no? La respuesta correcta, o más bien la más sensata y un tanto menos conflictiva, sería decir que cada artista, independientemente de cuál sea su medio artístico de expresión: un libro, una película, una canción, un juego de vídeo, etc., puede tomar los aspectos que mejor le parezcan para describir a los elfos que vayan a figurar en su creación artística, y que mejor se adapten a la historia que quiere contar.

Hay que recordar que los elfos son primordialmente seres elementales y que, por lo tanto, son criaturas mágicas que ponen de manifiesto algún aspecto de la naturaleza, sea este considerado bueno o malo. Por dar un ejemplo sencillo, se podría hablar de los dos grupos de elfos más ampliamente utilizados en el género de fantasía: los elfos de la luz o altos elfos, y los elfos oscuros.

Estas denominaciones se utilizan normalmente para indicar que un grupo está a favor de las fuerzas del bien y que el otro representa a las fuerzas del mal. Cuando se habla de elfos del bosque o elfos del mar, se habla de grupos de elfos que habitan en distintos lugares de un mismo mundo fantástico, sea este un bosque encantado o la costa de un continente perdido.

Así que a todas éstas, ¿Quién tiene la razón? ¿Cuál son elfos y cuáles no en el género de fantasía superior y todas sus manifestaciones? Pues, ya sea que se trate del poderoso y hábil Legolas en las Batallas de la Tierra Media, del pequeño Dobby intentando convencer a Harry Potter de no volver a Hogwarts, o bien de los Elfos de Sangre o Sin’dorei del universo de World of Warcraft, o de los Drow o elfos oscuros en Calabozos y Dragones, los dos o tres amigos que tienen rato conversando tienen la razón. Cada uno en su propio universo: todos los elfos son elfos y hay otros… que también lo son.

Por Javier Rojas

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