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La historia del Manga: Desde Hokusai hasta Hasegawa

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(Madrid, 17 de Mayo. Yakuza Webzine).- Cuando revisas tus archivos te reencuentras con algunos tesoros olvidados. En mi caso, un tesoro sobre el que me gusta volver de cuando en cuando, es mi tesis de grado sobre anime y manga. Ya una vez hice una versión en extremo resumida sobre el objeto de mi tesis, pero pensé que aun esa investigación que hice hace tantos años tiene cosas que ofrecer. 

Una de las partes más importantes fue la larga investigación bibliográfica sobre la historia del manga, que hoy les presento. Se trata de un estudio académico, por lo cual la redacción es exactamente eso: académica. Lo dividiré en partes y en esta primera me limitaré al lapso entre la antigüedad y Osamu Tezuka. 

Son libres de usar el contenido con fines académicos, siempre que nos citen como fuente. Sin más dilaciones, aquí vamos:

 Manga es el término japonés con que se designa a las historietas, tiras cómicas, caricaturas o comics, este vocablo fue acuñado originalmente según Estudio Fénix (2001) alrededor de 1814 cuando el artista de Ukiyo-e Hokusai Katsushika  combinó los vocablos man –informal, involuntario- y ga   -dibujo, pintura- (p.8). Este artista se enfocaba en grabados de corte humorístico, sin embargo el origen de la historieta, o manga se remonta incluso a fechas anteriores.

La escritura Japonesa Kanji, basada en ideogramas chinos bien pudiera ser un lejano antecedente de comic en ese país asiático. De acuerdo a  Schodt (1983) pese a desconocerse exactamente cuando se realizó el primer intento de caricatura en Japón, los ejemplos más antiguos se remontan a los siglos VI y VII de nuestra era, cuando la realeza japonesa estaba fascinada por la cultura china (Pág. 28).

La Gran Ola de Kanagawa
La Gran Ola de Kanagawa, la obra por la que es más conocido Hokusai

Un precedente más directo lo encontraríamos en el siglo IX, donde los emaki-mono enseñaban a la gente iletrada, por medio de dibujos acerca del pecado. Sin embargo, según Schodt la obra magna de estos primeros tiempos corresponde al monje Toba, quien en el siglo XII creó los Chöjügiga o los Pergaminos de Animales, una serie de caricaturas de animales antropomórficos representando humorísticamente a figuras como el mismo Buda. Ya para los siglos XV y XVI se narraban visualmente historias populares a través de los sumi-e, y en la tradición budista se realizaban los zenga que pretendían reafirmar un estado mental. A estos siguieron a mediados del siglo XVII los Ötsu-e una forma de caricaturas producidas a través de la impresión con bloques de madera en el pueblo de Otsu, a las afueras de Kyoto.

Durante el periodo Edo las ilustraciones de mayor popularidad fueron las llamadas ukiyo-e, que usualmente eran impresiones monocromáticas muy crudas que mostraban a hombres y mujeres en los distritos rojos del antiguo Edo (hoy Tokio), pese a ello, sus temas variaban desde lo fantástico a lo macabro, pasando por lo erótico, y la comedia, temática en la cual Hokusai destacaba.  Sharaku Toshusai fue otro maestro de la caricatura durante el siglo XVIII al igual que Kuniyoshi Utagawa quien hacia imágenes compuestas de gran complejidad. Los artistas ukiyo-e de la época también realizaban shunga o imágenes primaverales que eran tempranas formas de caricatura erótica. Paralelamente surgieron los Toba-e –denominados así por Shumboku Ooka en honor al monje Toba- que mostraban imágenes de la vida diaria en Kyoto, Osaka y Edo.

No obstante estos ejemplos, el origen más aceptado de la historieta japonesa es encontrado a mediados del siglo XIX, cuando las nociones tradicionales del estilo artístico japonés comienzan a chocar con las nuevas formas europeas y la rápida occidentalización de este país asiático. La causa de esto –así como de los enormes cambios positivos y negativos en Japón- es atribuida a la exigencia de la apertura de las fronteras de la flota  del Comodoro Perry de Estados Unidos en 1853

El estilo de expresión gráfica predominante en el Japón había sido hasta entonces una sutil técnica de acuarelas, aplicada principalmente en la producción de rollos que abordaban asuntos como la naturaleza o la religión. Plumillas y tinta no eran herramientas comunes, siendo el comentario social un tema estrictamente controlado por las autoridades. De acuerdo a Díaz (2001, Documento en Línea) la introducción de las caricaturas de estilo occidental en Japón fue responsabilidad del inglés Charles Wirgman.

A Sketch Book of Japan
Ilustración de A Sketch Book of Japan, de Charles Wirgman

Al respecto Schodt (1983) indica que el artista expatriado trabajada como corresponsal del Illustrated London News, y respondiendo a la creciente demanda de otros expatriados por publicaciones satíricas al modo europeo, publica el Japan Punch en 1862. En esta revista, en lengua inglesa y con referencia a temas japoneses, se dibujan caricaturas que incluían ideas completamente extrañas para los nipones: sombreado, perspectiva, globos con palabras y una gran agudeza satírica. No pasaría mucho tiempo para que otros caricaturistas europeos avecindados en Japón siguieran los pasos de Wirgman, entre ellos destacó el francés George Bigot quien fundo Tôbaé quien realizo duras sátiras de la sociedad y gobierno japoneses.

Sin embargo, la verdadera transición llegó cuando los artistas japoneses empezaron a imitar este estilo. De acuerdo a Díaz (2001, Documento en Línea) “pronto las plumas tomaban el lugar de los pinceles y viejos temas tabúes sobre ridiculizar al establishment comenzarían a resquebrajarse”  La más famosa de las revistas japonesas de este corte fue el Marumaru Chimbum fundado en Yokohama en 1877, e inspirado en el Japan Punch, publicación a la cual supero en calidad llegando a parecerse más al original British Punch en el cual se baso Wirgman.

Los legados de este florecimiento de la caricatura japonesa para con su industria del comic, serán el presentar palabras en ingles dentro de sus títulos y la técnica de representar a los personajes con grandes ojos -adoptado en esa era como un ideal de belleza-. Wirgman, por su lado, es honrado como el padre del cartoon japonés, y hasta la fecha se lleva a cabo una ceremonia anual en su honor. Pese a ello a finales del siglo XIX de acuerdo a Schodt (1983) “el foco de los artistas japoneses se desplazo de Europa a los Estados Unidos, donde un alegre y menos delicado tipo de caricatura política era popular, y donde Joseph Pulitzer con su New York World realizaba los primeros comic strips” (Pág. 41)

Tagosaku To Mokubei No Tokio Kembutsu
Tagosaku To Mokube No Tokio Kenbutsu, primera tira con personajes recurrentes

Así, la práctica de incluir comic strips en los diarios, a través de Dailies y Sundays, pronto seria adoptada en Japón. La primera strip japonesa con personajes recurrentes fue Tagosaku To Mokubei No Tokio Kembutsu, sobre las peripecias de un par de provincianos en su visita a Tokio. Creada en 1902 por Rakuten Kitazawa, la tira apareció en el suplemento dominical Jiji Manga del periódico Jiji Shinpo. Este autor fundo luego el Tokio Puck y es reconocido por su versatilidad tanto con la pluma como con los pinceles, bien en estilo occidental o el arte japonés.

A continuación, en la década 1920 las tiras fueron introducidas en las revistas para niños, volviéndose mucho más populares, al mismo tiempo coincidió una serie de viajes al exterior de muchos autores de renombre, entre los que se incluía el propio Kitazawa. Revistas como Shonen Club, las serializaban y más tarde eran coleccionadas en forma de álbumes. La tira clásica por excelencia de ese periodo fue Norakaru de Suihö Tagawa, una tira de contenido militarista, protagonizada por un perro; tenía corte humorístico y luego cambio de tono; fue publicada en la Shonen Club entre 1931 y 1941.

Ya para la década de los treinta, el medio era mayoritariamente juvenil debido a la fuerte censura que precedió a la segunda guerra mundial. De acuerdo a Díaz (2001, Documento en Línea) “la palabra manga se había convertido en el término genérico para las tiras, caricaturas y filmes animados. De ahí en adelante, será el nombre con que se conocerá el comic japonés”. En 1932, dieciocho dibujantes -entre los cuales se encuentra Shigeru Sugiura-, forman el Grupo del Nuevo Manga, influenciados por las historietas estadounidenses.

Pese a ello, este promisorio desarrollo del manga se verá interrumpido por el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial. La escasez de papel obligaría a publicar casi exclusivamente historietas propagandísticas para incitar al combate, llevando a un abandono del manga como forma de expresión libre. Sin embargo, después de 1945 una renovada demanda impulso el resurgir del manga, en parte por la influencia de los soldados norteamericanos que ocuparon el país, en parte por un necesidad de escapismo  en la forma de entretenimiento económico que hiciera olvidar los horrores sufridos a causa de la guerra. Como símbolo de la nueva era, Schodt (1983) destaca a Sazae-san, esta tira cómica era protagonizada por una mujer y también su creadora, Hasegawa Machiko, pionera en un campo totalmente dominado por hombres.

Sazae San, una tira cómica y el anime más largo de la historia

Así, reaparecieron las revistas para niños como Shonen Club y Manga Shonen, cuyos temas principalmente serán historias de animales gracioso y robots tiernos. A la par del surgimiento de series infantiles, surgen la Boken Katsugeki Bunko, de acción y aventura que se orientaban a un público adolescente. De esta época también son originarias manifestaciones de la caricatura y la ilustración como los kami-shibai que a la manera de los titiriteros empleaban dibujos para narrar historias al público.

Recién culminada la guerra las tradicionalmente poderosas editoriales de Tokio se hallaban ante el problema de que sus publicaciones eran muy costosas para los niños de la época, esto dio la oportunidad a  que surgieran muchas pequeñas compañías que imprimiendo en material de baja calidad alcanzaron un gran éxito. En esta vertiginosa eclosión de manga de la posguerra, Osamu Tezuka (1928-1989) es la figura pivotal que habría de honda huella en la historia en la industria.

Seguiremos desde Tezuka en una próxima entrega de la Historia del Manga. A continuación les dejo las fuentes bibliográficas:

Con información del estudio titulado: ANÁLISIS DE LA TRANSCULTURACIÓN MEDIÁTICA DEL MANGANIME EN LATINOAMÉRICA. UN ESTUDIO DE CASOS (2007)

Fuentes:

  • Díaz J. (2001) Manga: El Imperio de los Sentidos. Gallito Comics. España.
  • Estudio Fénix (2001) Curso Avanzado de Manga. Editorial Martínez Roca. Barcelona, España.
  • Schodt, Frederick L. (1983) Manga Manga! The World of Japanese Comics. Editorial Kodansha International. Tokio, Japón
  • Schodt, Frederick L. (1996) Dreamland Japan, Writings on Modern Manga. Editorial Kodansha International. Tokio, Japón

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