(Madrid, 23 de Octubre. O’kuroku).- Cuando estaba eligiendo que series seguiría este otoño para reseñar, Just Because! llamó mi atención. Y no por esa exclamación al final. Fue simplemente porque si.

No sabría decir que fue, pero definitivamente lo directo del título tuvo que ver. ¿Por qué verla? Porque si. Sin más. Su sinopsis no dice mucho sobre ella, más que lo evidente: que será un drama adolescente con romance de por medio.

Al final del segundo semestre del tercer año de instituto, cuatro estudiantes se preparan para graduarse. Todos empiezan a sentir que se acerca el final de su vida escolar, pero todo cambia con la llegada de un estudiante.

Es raro que alguien se incorpore cuando queda tan poco para graduarse, pero Izumi Eita no es un extraño. Hace cuatro años vivió en la ciudad y ahora está de vuelta, entonces también se marchó a mitad de año y parece que dejó historias por cerrar en la ciudad.

Lo primero que puedo decir, visto el episodio inicial, es que esta serie logró engancharme. Estoy listo para el viaje.

Una época nostálgica

Los últimos meses antes de graduarse del instituto son una época peculiar a la que recuerdo con cierta nostalgia. Poco a poco te acercas al momento en que dejas de ser un adolescente y debes empezar a labrar tu futuro. Es también el momento de alejarse de las amistades que te han acompañado por años y es normal sentirse temeroso del futuro.

Ese es el sentimiento que evoca esta serie, y el personaje que regresa, Izumi, viene a sacudir las vidas de cuatro de ellos. Se trata de Souma Haruto (un jugador de béisbol), Komiya Ena (integrante de un club escolar a punto de desaparecer), Morikawa Hatsuki (trompetista del club de música) y Natsume Mio (la expresidenta del consejo estudiantil).

El episodio empieza con una atmósfera gris, llevándonos de un grupo a otro de estudiantes y su vida cotidiana sin aclararnos hacia donde se dirige la historia. Nuestro protagonista ni siquiera estaba en el centro de las acciones. Las vidas aparentemente inconexas de todos los grupos se van presentando con parsimonia, ubicándonos en este mundo.

Seguimos a Eita conforme recorre la que será su nueva escuela para los últimos meses de su vida escolar. Eso hasta que llega al campo de béisbol donde se encuentra con Haruto. Al reconocerse mutuamente, recuerdan su vida cuatro años antes, cuando eran los mejores amigos.

Y es allí cuando el lento episodio empieza a cobrar vida y alcanzamos un climax emocional que fue suficiente para engancharme.

El poder de una escena

Fue como si Just Because! hubiera iniciado de forma deliberadamente lenta e inconexa para llegar a su secuencia final. Cuando Eita empieza a lanzar para Haruto, poco a poco la serie empieza a cobrar vida en todo sentido.

La animación, hasta el momento débil -salvo por el monorriel aéreo del inicio- empieza a mejorar exponencialmente. La música también cobra vida cuando la banda de la escuela empieza a ensayar, guiada primero por la sección de viento e integrando más y más instrumentos.

Y Eita, quien empezó lanzando con desgano, finalmente decidió concluir la sesión de pitcheo con un turno al bate. Todo esto bajo la vista de Ena, quien está tomando fotos y de Mio, quien observa desde una ventana. Haruto es sorprendido por la velocidad que cobran los lanzamientos de Eita, pero al final consigue el anhelado homerun que no dio durante el verano. Entonces decide ponerse en marcha, no sin antes darle un aviso a su amigo.

Allí concluye el episodio y empieza esta historia que me capturó porque si. Y vaya sorpresa. Esta serie del estudio Pine Jam (Gamers!) es dirigida por el casi desconocido Atsushi Kobayashi, quien también hizo los storyboards. El guión es de Jaime Kamoshida, otro nombre sin mucha trayectoria salvo por los siete episodios que escribió para Gundam: Iron Blooded Orphans.  Su diseño de personajes es de otro casi novato, Hiroyuki Yoshii y el arte original es de Kiseki Himura. La música de Erika Fukusawa, otra debutante, fue de hecho el punto más fuerte del episodio. No obstante, toda esta “sangre nueva”, consigue crear un producto que exuda potencial a raudales, aunque a primera vista no lo parezca.

Fue una refrescante sorpresa, que me dejó con ganas de más. Un 9 para este primer episodio, que quizás es demasiado, pero se lo doy… porque si.

Imágenes: Web Oficial

Sumario
Honestamente el primer episodio inicia flojo, pero va in crescendo hasta alcanzar un gran climax emocional donde se alinean las estrellas con gran animación y música. Promete este anime hecho por "debutantes", promete mucho.
90 %
Mucho potencial
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