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Higurashi No Naku Koro Ni: El exponente máximo en suspenso.

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(Caracas, 4 de Enero, Yakuza Webzine) A veces, la animación japonesa deja mucho que desear en cuanto a trama, pero Higurashi No Naku Koro Ni es una verdadera joya.

Desde hace varios años he sido fanática de series de animé con suspenso bien planeado, inteligente y bien pensado. Una de mis exponentes preferidos del género es Monster, que es un thriller maravilloso con una trama espectacular y unos personajes sumamente entrañables y bien desarrollados hasta su última característica. Sin embargo, cuando hablaba con una amiga al respecto ella me recomendó Higurashi No Naku Koro Ni (En Estados Unidos se le conoce como Higurashi When They Cry), por si quería una serie de suspenso que generara más dudas que respuestas. No le hice caso de inmediato, pero luego de varios años y de haber visto otro animé similar llamado Another, decidí buscar la serie.

Decir que no me decepcionó es decir poco. Estoy sorprendida, muy gratamente, por la idea detrás de esta serie que a veces es vista con desdén porque tiene escenas mínimas de ecchi y una que otra escena de gore sorprendente.

Primero tengo que aclarar que Higurashi No Naku Koro Ni fue concebida en el 2002 como una serie de videojuegos indie que son unas novelas visuales de misterio para PC y PlayStation 2, creado por un grupo de fanáticos, solo por diversión. Por supuesto que no esperaban que el misterio que crearon fuera tan extenso y luego de que tomó vuelo, lo convirtieran en un animé muy resonado por su impactante y a veces incomprensible trama. Primero, se sacó un manga en el 2005 y luego el animé se estrenó en abril del 2006. No conformes con eso, han salido varias OVAs y un Spin-Off en la época victoriana llamado Umineko No Naku Koro Ni. Qué ganas de expandir la franquicia, ¿no?.

La premisa de Higurashi No Naku Koro Ni no es fácil de explicar, porque mientras más capítulos ves, más cosas se descubren, pero trataré de ilustrar lo más básico: La historia toma lugar durante el mes de Junio en el año 1983, en el pueblo rural ficticio llamado Hinamizawa, cuya población es aproximadamente unos dos mil habitantes.

El personaje principal, Keiichi Maebara se muda a Hinamizawa, y se vuelve amigo de sus compañeras de clase, Rena Ryugu, Mion Sonozaki, Rika Furude y Satoko Hojou. Juntos forman un club de actividades extracurriculares donde tienden a jugar juegos de cartas y juegos de mesa, con retos que consisten en que el perdedor tenga que sufrir algún tipo de castigo. Esto va ampliando su amistad y creando una conexión entre los personajes que se va desarrollando a través de la historia.

Keiichi piensa que el pueblo es tranquilo y pacífico. Pero la tranquilidad se acaba  abruptamente luego del festival del algodón, (Watanagashi-hen), una celebración para dar gracias y honrar al Dios local, llamado Oyashiro. Keiichi descubre que desde hace cuatro años, una persona es asesinada y otra desaparece en la noche del festival del algodón. Nuestro protagonista se ve fascinado por los sucesos que rodean al festival y el Dios Oyashiro.

La peculiaridad de la serie es que está dividida en arcos de historia, y cada arco se desenvuelve de la siguiente manera; Keiichi o alguna de sus amigas se vuelven paranoicas, y se comete un crimen, que por lo general, incluye que algún miembro del grupo sea asesinado. A pesar de que parece imposible distinguir si la historia es una ilusión, o si todo es parte del misterio de Hinamizawa, la realidad se va desenvolviendo poco a poco mientras vas avanzando en la historia.

No obstante, no todo puede ser flores y colores. Me veo en la obligación de mencionar también lo malo de la serie, que en su totalidad radica en una falla que también se vio en el juego en su presentación original: la animación está fuera de control.

No sé qué ocurrió en el departamento de animación, pero todos los personajes padecen de macrocefalia; por lo menos en esta primera temporada. Sus cabezas están totalmente desproporcionadas con respecto a sus cuerpos, y esto se ve más en los personajes más jóvenes, que serían Rika Furude y Satoko Hojou. El caso de Satoko es peculiar porque por más simple que sea su diseño, nunca parecen encontrarle el balance a sus ojos. Siempre hay uno más arriba o más grande que el otro en alguna toma, y su cabello, a pesar de ser corto y con un estilo que parece sencillo, siempre se ve abombado y con demasiado volumen para su pequeño cuerpecito.

Para ser una serie de horror/suspenso, el diseño de personajes es el más fresa que se puedan imaginar. Todas las chicas usan vestidos (excepto Mion en ciertas ocasiones) y dado que eventualmente más de un personaje se verá en una situación maquiavélica y terrorífica, caen en el uso excesivo de la deformación de rostros para volverlos imposiblemente feos, y que generen un choque en el espectador, dado que los ojos de los personajes son enormes con un diseño tierno y los colores de la mayoría de los cabellos son alguna variante de una paleta pastel. A veces te confunde más el hecho de que haya escenas “bonitas”, pero todo está hecho con el propósito de impactarte el triple cuando comienza el juego mental.

No solo eso, sino que en varias escenas los cuerpos pierden su forma por completo. Se crean jorobas donde no las hay, se juntan dedos de las manos, y las cabezas son lo único que podría quizás mantener su detalle, con uno que otro error por ahí que no sería tan notable como el resto del desastre que está pasando en el cuerpo del personaje. Otro problema son los pechos de las chicas que gozan de un busto abundante. Cambian de tamaño cada escena, y a veces se le quiere prestar tanta atención al busto que el resto del cuerpo pierde el sentido.

Pero quisiera repetir que si pueden ignorar la animación y concentrarse en la historia, van a disfrutar de algo muy único. La historia de esta serie es muy impactante. Todavía estoy terminando de ver la segunda temporada y tengo entendido que como salieron dos expansiones más para el videojuego, se abrieron dos arcos más, así que me faltarían un par de ovas luego de ver Higurashi No Naku Koro Ni Kai, que sería la segunda temporada.

Otro punto a favor, para cerrar el artículo, es el Opening de la serie. No puedo definir exactamente el género de la música, pero cala muy bien con la historia. Te da la sensación de algo oscuro y misterioso cada vez que la escuchas. Está muy bien ejecutado. La cantante es Eiya Shimamiya y el tema es homónimo a la serie; Higurashi No Naku Koro Ni, que en español significa “Cuando lloran las cigarras”.  Eso sí, las imágenes que usan en la animación son fuertes y de una vez pierde el factor de choque el contraste de la ternura de los personajes con la historia tan macabra que hay detrás, porque ya en el OP te están dando a entender que esto no es un School Rumble cualquiera. Van a jugar con tu cerebro. Bastante.

En fin, no quisiera darle puntuación porque como mencioné antes, como tal, no he terminado de ver la serie completa, sino que solo vi los arcos de preguntas y respuestas de la primera temporada y todavía tengo muchos misterios qué resolver. Es posible que cuando termine la segunda temporada le haga una nota aparte y le dé una puntuación a la saga completa. ¡Espero que sigan mi recomendación y le den una oportunidad a la serie! Fue una grata sorpresa como exponente de suspenso y horror. De verdad la he disfrutado mucho, me hace pensar y volverme loca con teorías conspirativas. Es genial.

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