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FanFic Cross Ange: La Venganza de los Antiguos 8

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FanFic Cross Ange

Cross Ange: 天使と竜の輪舞 (Rondó de Ángeles y Dragones)
La Venganza de los Antiguos
Por Shougo Amakusa (@shougoamakusa)

Capítulo 7
Sueños y Comienzos

Dominic estaba caminando por los alrededores del Café Ange en medio de un mar de dudas. El tiempo estipulado para que se comunicara con los suyos y diera el primer reporte se estaba acercando; y el joven todavía no tenía una idea clara de lo que iba a decir llegado ese momento.

Desde que había arribado a la llamada Tierra verdadera, Dominic no había parado de recibir sorpresas. Primero, su mejor amigo estaba con vida e incluso estaba en una relación con dos Norma. Segundo, las Norma como raza no les habían traicionado; de hecho, fueron muchas las bajas que sufrieron, Vanessa incluida, en la primera batalla contra Embryo.

Y tercero, las Norma no tenían ningún tipo de enemistad hacia los Antiguos, al contrario, lamentaban mucho que estuvieran al borde de la extinción; de hecho, fue una enorme alegría para todas saber que Tusk no era el único sobreviviente. Lo único que el joven había podido confirmar había sido la traición de Alektra; sin embargo, incluso eso terminó siendo relativo en el momento en que su amigo le explicó lo que sucedió.

Al final, Alektra fue sólo otra víctima más de Embryo y hacía años que había pagado sus culpas al terminar siendo asesinada por él. Dominic de pronto se encontró sin razones para odiar y eso le movió todo su piso. Por muchos años, el deseo de vivir del joven estuvo alimentado por ese sentimiento, y al darse cuenta de que el mismo estaba basado en informaciones imprecisas y que la realidad no daba pie a ver a las Norma como enemigos, el muchacho sentía que su mundo se derrumbaba.

Inicialmente, convivir con las Norma era sólo parte de su misión encubierta; no obstante, ahora Dominic se encontraba disfrutando de su estadía como si fueran vacaciones y aquella sensación le hacía surgir muchas dudas. Obviamente, el muchacho estaba preparando un informe detallado porque sabía que explicarle todo a sus superiores iba a requerir muchos detalles y pruebas. Después de todo, su reporte derrumbaría todo lo que habían creído por años.

En ese mar de pensamientos se hallaba Dominic cuando sus pasos le llevaron al mirador justo en el momento en que Salamandinay caía al agua. El joven quedó en shock al ver aquello y por microsegundos dudó entre avisar o ayudarla él mismo; pero luego se recompuso y supo que pedir ayuda demoraría mucho considerando que los demás estaban bastante afectados por el licor.

Afortunadamente él no había tomado mucho y se encontraba en total control de sus capacidades; por lo que tras quitarse el pantalón y la camisa y quedar en ropa interior, el joven sin dudar más saltó para ayudar a la mujer. Unos días antes, Tusk le había dicho que tenían pensado construir una plataforma especial para hacer competencias de clavados dado que el mar en esa zona era profundo.

Por esa razón, Dominic sabía que cada segundo era valioso porque aun cuando era un salto seguro, si la mujer terminaba hundiéndose demasiado, sería imposible rescatarla con vida. Instantes después, el hombre buscaba frenéticamente a la princesa; sin embargo, la oscuridad de la noche no le ayudaba. De pronto, un destello rojizo se pudo ver debajo de él y el muchacho no dudó en seguirlo como si se tratase de una señal divina.

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Salamandinay empezó a ver imágenes de toda su vida mientras sentía que poco a poco se dirigía hacia el final; sin embargo, la princesa no quería morir y menos de esa forma, fue entonces que le pidió fuerzas y ayuda a Aura, y de inmediato sintió un gran calor por todo su cuerpo. En ese momento, la piedra de su frente se iluminó y poco después unos brazos fuertes la rodearon para empezar a subirla.

Dominic llegó a la orilla visiblemente agotado, pero sabía que su trabajo aún no terminaba. Salamandinay se encontraba inconsciente y si no recibía primeros auxilios de inmediato iba a terminar muriendo; por fortuna, el joven tenía bastantes conocimientos sobre el tema gracias a su entrenamiento militar.

Fue así que el muchacho sin vacilar colocó a la mujer en posición y le hizo reanimación cardiopulmonar; segundos después, Salamandinay empezó a toser y a escupir agua lo que hizo que el joven finalmente pudiera respirar tranquilo.

La princesa recobró el conocimiento y por unos segundos estuvo aturdida sin saber lo que estaba pasando; de pronto, la imagen de Dominic besándola llegó a su mente lo que generó primero que se sonrojara y segundo que se sintiera ultrajada por lo que su reacción fue buscar golpearle sin mediar palabra.

Entonces, el resto de sus recuerdos llegó y Salamandinay se dio cuenta que había sido él quien le había salvado la vida; aquello la dejó en una situación aún más incómoda porque su puño ya se había estrellado en el rostro del chico, quien no pudo reaccionar a tiempo para evitar el golpe.

Dominic sintió que su odio era sacudido y por unos microsegundos su intención fue asesinar a la mujer; no obstante, cuando se giró y la miró totalmente sonrojada y apenada, el joven comprendió lo que había pasado y tras un suspiro decidió calmar su ira.

– ¿Estás bien? – preguntó Dominic manteniendo la distancia.
– Lo siento, lo siento mucho – respondió Salamandinay luego de un rato mientras bajaba la cabeza – Yo pensé que tú… – trató de explicar, pero fue incapaz de terminar la frase.
– No te preocupes, entiendo – dijo el hombre para cortar el tema – ¿Puedes caminar? Creo que lo mejor será ir al café, pero vamos a tener que subir la cuesta. Si tuviera mi comunicador les llamaría, pero no creí necesario tenerlo encima durante el festival – terminó el muchacho.
– Sí, descuida – respondió con rapidez la princesa, llevada por el orgullo, para luego intentar sin éxito ponerse de pie.

Dominic al ver a la mujer trastabillar decidió que la manera más rápida y efectiva de llegar al café era que él la cargara; entonces, el joven se acercó a la princesa y tras decirle sus intenciones se colocó agachado de espaldas con el fin de que ella se subiera. Salamandinay tuvo algunos segundos de duda por todo lo que había pasado antes, pero luego concluyó que no había otra salida y se montó encima de él.

Mientras ambos subían la cuesta por el camino que se había construido, Salamandinay notó lo ancho de la espalda del chico junto con su aroma; ello la hizo recordar sus brazos cuando la tomaron para sacarla del agua y sus labios cuando la estaba reanimando. Todo eso hizo que el rostro de la mujer quedara totalmente rojo y que su corazón se acelerara; por ello, inconscientemente, apretó su abrazo haciendo que el chico la agarrara más fuerte pensando que la mujer se sentía insegura.

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Kaname y Naga se quedaron de piedra al ver a Dominic entrar al Café con Salamandinay a sus espaldas; las lugartenientes sintieron una onda fría por su espina dorsal y los efectos del alcohol se removieron casi por completo debido al impacto. Sin mediar palabra, ambas mujeres salieron corriendo al encuentro del joven y de inmediato le ayudaron a colocar a la princesa en una silla.

Momoka también reaccionó rápido y sin perder tiempo trajo un tatami para que Salamandinay se recostara. La descendiente directa de Aura al principio rechazó la oferta diciendo que ya estaba mejor, pero Kaname y Naga fueron tajantes al decirle que necesitaba estar más cómoda.

Dominic entonces procedió a contarles lo sucedido y fue entonces cuando a todos se les pasó el efecto del licor. El sólo hecho de pensar que Salamandinay estuvo en peligro real de muerte les dejó petrificados; sin mencionar que tenían un enorme sentimiento de culpa, en especial Ange, por haberla forzado a beber.

– Salako… yo… lo siento – dijo Ange bajando la cabeza luego de un rato – Es mi culpa por arrastrarte a esa tonta competencia.
– Descuida, Ange. Tampoco fue que me obligaste – respondió Salamandinay serena – Al final fue mi decisión y mi responsabilidad.
– Salamandinay-sama… le he fallado – dijo Naga rompiendo a llorar.
– Su Alteza… nuestro error casi le cuesta la vida… – añadió Kaname sin salir del estupor.

De pronto, las dos lugartenientes se arrodillaron y le pidieron a la princesa que tomara sus vidas porque ya no eran capaces de verla a la cara.

– Yo no debí salir sola sin avisarles y mucho menos en el estado en que estaba – contestó Salamandinay – No voy…
– ¡Yo no debí estar borracha! – gritó Naga interrumpiendo a la princesa.
– Nosotros siempre debemos permanecer alerta y hoy no lo hicimos – dijo Kaname más serena, pero sin dejar de autoflagelarse.
– ¿Me están diciendo que Ustedes no pueden tener vida propia? – preguntó Salamandinay empezando a enfadarse.
– Nuestra vida es protegerla. Si no somos capaces de eso merecemos morir – respondió Naga sin inmutarse.
– Por favor, Su Alteza, disponga de nuestras vidas – agregó Kaname solemne.

Fue entonces que Salamandinay les dirigió esa mirada que hacía que sus lugartenientes temblaran. La princesa siempre se había caracterizado por ser una mujer justa y amable, pero cuando se molestaba era realmente de temer. Y si había algo que la enervaba sobremanera, además de que cuestionaran su autoridad, era que las personas a su alrededor la idolatrasen al extremo de perder la perspectiva.

Kaname y Naga inconscientemente se alejaron unos pasos al ver la mirada de Salamandinay y decidieron que era mejor dejar de hablar. La princesa al ver que finalmente sus lugartenientes guardaban silencio tomó una inhalación profunda para luego responderles.

– La responsabilidad de mi decisión es mía. Ustedes tienen como misión protegerme, pero yo también debo ayudarlas. Por esa razón, todas tenemos que aprender la lección para que esto no se repita – dijo Salamandinay.
– Tiene razón, Salamandinay-sama, lo siento – respondió Naga.
– Esto no volverá a pasar – añadió Kaname.
– Salako, es necesario que te vea un doctor. Aunque estés recuperada es mejor estar seguros – dijo Ange dedicándole una mirada que decía que no aceptaría un no como respuesta a la princesa.
– Ya llamé a Maggie y nos va a estar esperando en el Hospital para atenderte personalmente – dijo Hilda.
– No tengo otra opción, ¿verdad? – preguntó retóricamente Salamandinay – Está bien, está bien, llévenme al Hospital – finalizó al ver las miradas severas de todos.

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En la tarde del día siguiente Salamandinay fue dada de alta. A pesar de que la princesa había puesto toda clase de objeciones, Maggie hizo caso omiso y le realizó todos los exámenes de rutina; y cuando la descendiente directa de Aura empezó a enfadarse en serio, Kaname y Naga se comunicaron con la Sacerdotisa quien sólo necesitó 1 minuto para hacer que Salako aceptara hacerse el chequeo completo.

Cuando la mujer estaba lista para dejar la habitación recibió la visita de Dominic quien pasó a ver cómo se encontraba. El muchacho se había ido a dormir después de que dejaran a la princesa en el Hospital; y al día siguiente, luego de terminar unas cosas con Tusk en el Café, decidió ver cómo seguía.

– ¿Ya te vas? – preguntó Dominic alegre.
– ¡Sí! Finalmente me dejan ir – respondió Salamandinay resoplando – Si me hubieran hecho caso no habríamos perdido tanto tiempo.
– Nunca se puede estar seguro y menos con casos de ahogamiento – indicó el joven risueño y la mujer al verlo recordó todo lo de la noche anterior, lo cual hizo que sus mejillas se empezaran a teñir de rojo – Bueno, ahora que veo que estás bien me quedo más tranquilo. Cuídate y ya sabes, de ahora en adelante cuidado con la bebida – terminó el amigo de Tusk para luego hacer un ademán de despedida y darse media vuelta para irse.
– ¡Espera! – llamó Salamandinay haciendo que el otro se detuviera – Te debo la vida y no me gusta tener deudas – agregó – Así que dime qué deseas como compensación – terminó haciendo un esfuerzo en sonar distante.
– ¿Compensación? Yo no lo hice para recibir ninguna compensación – dijo Dominic sorprendido por las palabras de la mujer.
– Ya te dije que me gusta pagar mis deudas – repitió Salamandinay – Algo habrás de querer.
– Ok, si eso te hace sentir mejor, verte recuperada es suficiente pago, así que tu deuda está saldada – insistió Dominic.
– Eso no es una compensación – respondió Salamandinay – Apenas me conoces, verme recuperada no puede compensarte el esfuerzo.
– ¿Quién eres tú para decirlo? – preguntó el joven empezando a enfadarse por la actitud de la mujer – Cuando llegué a este mundo pudieron haberme hecho prisionero o cosas aún peores; sin embargo, me ayudaron e incluso están reparando mi nave, Quien está en deuda soy yo y pues si tanto te hace feliz, con esto estamos a mano – añadió Dominic.
– Pero…
– ¿Sabes qué? Fue mala idea venir… hasta luego – dijo Dominic sintiéndose incómodo para luego irse.
– ¡Hey! ¡Espera! – gritó Salamandinay totalmente sorprendida por la actitud del muchacho. Nadie nunca la había cuestionado así.
– Salamandinay-sama, ¿Sucede algo? La escuché gritar – preguntó Naga al entrar en la habitación.
– No, nada – respondió la princesa contrariada.

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El incidente de Salamandinay se mantuvo en el más absoluto secreto para evitar una crisis en Ciudad Aura. Sólo los testigos directos y la Sacerdotisa conocían lo que había pasado. Obviamente, Aura reprendió duramente a la princesa por su irresponsabilidad y le dijo que tenía que pensar en su papel como guía de su pueblo; por su parte, Salako pidió disculpas, prometió que algo así no se repetiría y renovó su compromiso de comportarse de acuerdo a su rol.

Tras esa conversación, Salamandinay fue a su habitación a dormir y cuando estaba acostada en su cama empezó a rememorar lo ocurrido. Los recuerdos de la mujer no eran muy precisos producto de su estado, pero la sensación el abrazo de Dominic, su aroma y sobretodo el roce de sus labios estaban tatuados en su memoria.

La princesa nunca había sentido nada similar. Dentro de la cultura de su pueblo, besarse con un hombre sólo estaba en los sueños de todas. Debido a la manipulación genética, los dragones macho no podían adoptar la forma humanoide por lo que el contacto físico entre machos y hembras era con ambos en la forma de dragón.

Obviamente, eso dejaba muchas carencias y mucha curiosidad; por esa razón, la llegada de Tusk desató un revuelo y por ese motivo se decidió sacar a Dominic de ciudad Aura en la primera oportunidad que se tuvo. Claro, ese “beso” sólo había sido un procedimiento de primeros auxilios para salvarle la vida; pero aun así, la princesa no podía olvidar la sensación de los labios de él en los suyos.

Salamandinay siempre se había caracterizado por ser una mujer directa que asumía las cosas sin rodeos y obraba en consecuencia; y no pensaba actuar diferente ante esa situación. La princesa una vez que tuvo tiempo para reflexionar a solas se dio cuenta de que le había gustado esa sensación. Incluso deseaba repetirla, pero esta vez de forma apropiada.

Pero aquello no era amor ni mucho menos, era la curiosidad típica de alguien que experimentaba algo nuevo que le agradaba y deseaba un poco más. Salamandinay enfocó el asunto de esa forma y en su mente se creó la determinación de buscar la manera de lograr su objetivo. Evidentemente, al no tener ninguna experiencia en el tema, la princesa no tenía forma de saber que hay puertas que cuando se abren cuesta un mundo cerrarlas.

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Dominic le había pedido varias veces a Tusk recorrer el planeta pues le daba curiosidad cómo era la llamada Tierra Verdadera. Obviamente tras esa razón superficial estaba el hecho de seguir obteniendo inteligencia para su reporte. El joven sabía que tenía que presentar un informe muy detallado para que pudieran creerle todo el asunto de las Norma no siendo el enemigo.

Si no demostraba que había hecho una labor de inteligencia exhaustiva, muchos podrían decir que todo aquello era un ardid para no investigar a fondo. No obstante, como el Festival estaba encima, Tusk le dijo que irían después de que el mismo terminara.

Tres días después del Festival, Dominic se encontraba esperando a su amigo quien finalmente había accedido a hacer el viaje con él. Por suerte, la espera no fue muy larga, aunque algo que no se esperaba era ver que Ange y Salamandinay llegaran con Tusk.

Sin embargo, pensó que sólo habían ido a despedirles porque las dos mujeres llegaron en sus Ragna-mail, mientras que Tusk lo había hecho en su nave. Después de todo, el Ragna-mail de Dominic aún no estaba terminado por lo que su amigo decidió que ambos usaran naves pequeñas.

– Saludos, ¿Cómo están? ¿Todo listo Tusk? – preguntó Dominic jovial, animado por el viaje que iban a emprender.
– Sí, todo está listo – dijo Tusk risueño.
– Todo bien, Dominic, ¿Preparado para la aventura? – preguntó Ange de buena gana.
– ¡Seguro! ¡Estoy ansioso por conocer este mundo! – respondió Dominic.
– Nuestra Tierra es un lugar hermoso – añadió Salamandinay con orgullo; y en ese momento sonó el comunicador de Ange, quien se disculpó para luego alejarse y atender la llamada.
– Tusk, era Momoka, necesitamos ir al Café de inmediato. Algo pasó con la última entrega de suministros – dijo Ange visiblemente contrariada.
– Sin eso el café no podrá abrir mañana – dijo Tusk preocupado – Necesitamos resolver eso de inmediato – añadió el joven quien de repente cayó en cuenta de algo – Dominic, lo siento mucho, pero parece que el viaje tendrá que esperar. El café está casi sin suministros y sin el envío de hoy no podrá seguir funcionando. ¿Te parece que lo dejemos para mañana? – preguntó luego con mucha pena haciendo que el otro suspirara desanimado.
– Claro, lo primero es lo primero – respondió Dominic quien había perdido toda la alegría que tenía.
– No hace falta que se cancele el viaje – dijo de pronto Salamandinay – Si lo que quieres es conocer nuestro mundo, yo puedo ser tu guía. Así se saldaría nuestra deuda – finalizó la princesa.
– ¡No es mala idea! – exclamó Ange – Salako conoce esta Tierra como la palma de su mano.
– Es verdad. No puedo pensar en una mejor guía, Dominic – añadió Tusk.
– ¿Estás segura? La idea era hacer un recorrido extenso por lo que pensábamos viajar por varias semanas – dijo Dominic a quien no le desagradaba la idea. Después de todo, Ange tenía razón, nadie mejor que los dragones como guías en esa Tierra; además, si así podía cerrar definitivamente el tema del pago de la deuda, tanto mejor – ¿No tienes obligaciones en el Templo?
– Descuida, eso lo puedo resolver haciendo una llamada. Además, poseemos comunicación por satélite así que sin importar dónde estemos siempre podré mantenerme en contacto – respondió Salamandinay quien sin saber le dio una pieza importante de inteligencia al joven.
– Entonces, estoy de acuerdo y lo dejo en tus manos, Salamandinay-san – dijo Dominic – Espero que puedan solucionar lo de los suministros – agregó dirigiéndose a Ange y Tusk quienes asintieron preocupados.

Fue así como Tusk y Ange se marcharon de vuelta al Café, mientras que Salamandinay y Dominic daban inicio a un viaje que les cambiaría por completo sus vidas.

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Ange y Tusk iban camino al Café sonriendo debido a la sensación del deber cumplido. De hecho, la rubia todavía recordaba el momento en que Salamandinay le pidió apoyo para poder pasar un tiempo a solas con Dominic.

– ¡¡¿Eh?!! – preguntó Ange totalmente sorprendida – ¿Y por qué quieres eso?
– Hay algo que necesito experimentar de nuevo – respondió la princesa de forma directa.
– ¿Experimentar qué? – preguntó la rubia sin salir de su asombro.

Fue entonces que Salamandinay le contó a su amiga el episodio de la reanimación cardiopulmonar y todo lo que empezó a sentir después.

– ¿Nunca has besado a nadie? – preguntó Ange con sana curiosidad.
– ¿Y a quién iba a besar? – preguntó sorprendida Salamandinay.

Ange iba a responder, pero entonces recordó que aunque las Norma no tenían prejuicios a la hora de tener parejas del mismo sexo; los dragones no eran tan abiertos en esa materia. Dado que los machos no podían adoptar la forma humanoide, las mujeres sólo podían intimar con sus compañeros en la forma de dragón, así que algo tan simple como un beso estaba fuera de la ecuación.

Además, la rubia no había visto ningún caso de parejas del mismo sexo entre los dragones. Claro, ello no implicaba que no existiera ninguna, pero sí era un claro signo de que aquello no era muy común. Sin mencionar que la pregunta de la princesa dejaba en evidencia que por su mente no pasaba ni remotamente esa posibilidad.

– Igual debes entender que eso no fue un beso, Salako – dijo Ange.
– Lo sé, tampoco soy idiota – respondió Salamandinay – Aun así, nunca antes había tenido esta sensación y deseo repetirla.

La naturalidad con que la princesa exponía sus sensaciones y deseos era tan grande que Ange no podía sino admirarla. Además, la perspectiva de que Salamandinay y Dominic pasaran tiempo a solas le recordaba aquellos días en la isla junto a Tusk. Sin mencionar, que el hecho de que el joven que le interesaba a su amiga era el mejor amigo de una de sus parejas la hacía estar tranquila. No obstante, había un detalle que la descendiente directa de Aura no estaba tomando en cuenta.

– ¿Y qué pasa si él no desea experimentar nada? – preguntó Ange – Hasta ahora has asumido que él estará de acuerdo.
– Si eso pasa, está bien. Tampoco es que esté planeando obligarle – dijo Salamandinay de forma casual.
– Está bien, te ayudaré entonces – dijo Ange tomando una decisión.

Lo demás fue fácil, hablar con Tusk, controlar la sorpresa del chico y luego sumarlo a la estrategia. El plan era simple, ir ella con Salamandinay junto a Tusk para dar a entender que iban a despedirles y luego fingir una llamada para tener la excusa de regresar al Café. El resto quedaba en manos de la princesa quien jugó sus cartas de forma magistral.

– ¿Crees que hicimos lo correcto al hacer que viajen solos? – preguntó Tusk aun con dudas y sacando a Ange de sus pensamientos.
– Dominic es tu amigo y hasta ahora ha demostrado que es una buena persona; además, Salako es una mujer fuerte con la que no quieres buscarte problemas; así que sí, creo que fue buena idea – respondió Ange – Lo que suceda a partir de ahora depende totalmente de ellos.
– Espero que todo termine bien.
– Yo también.

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Dominic se encontraba contemplando las ruinas de la ciudad que años antes habían visitado Tusk y Ange al llegar por primera vez a la Tierra Verdadera. Durante 3 semanas, Salamandinay y el antiguo habían recorrido muchos lugares de aquel planeta, lo cual hizo que el muchacho viviera las consecuencias de las guerras desde otro punto de vista.

Es verdad que los antiguos la habían pasado mal tras su derrota contra Embryo, pero en cierto modo habían mantenido ciertos privilegios. Después de todo, su base principal nunca fue descubierta y allí podían gozar de todas las comodidades. Incluso, tras el cataclismo producido por el arma dimensional de Embryo, la base no había sido afectada por lo que en el día a día nadie sintió un cambio.

Obviamente, Dominic sabía que fuera de su burbuja el mundo había quedado en ruinas, pero una cosa era saberlo y otra ser testigo de ello. En ese momento, el antiguo pudo constatar cómo, incluso muchos años después, y a pesar de mostrar signos de recuperación, en el planeta eran visibles las marcas de la guerra.

A parte de Ciudad Aura y Nueva Arzenal, no existían más ciudades. Apenas unas pocas aldeas de dragones nómadas que prefirieron aislarse a vivir en comunidad fue lo que ambos pudieron encontrar tras recorrer miles y miles de kilómetros. No obstante, tras el impacto inicial, Dominic no dejaba de pensar que esas condiciones eran las ideales para empezar de nuevo.

Tras tener claro que el objetivo de su gente ya no era válido, pues las Norma no eran el enemigo, Dominic pensaba que ese planeta les daba una gran oportunidad de finalmente pasar página y pensar en vivir sus vidas con libertad. Ya no había necesidad de esconderse, ni de vivir sometidos por un deseo de venganza.

La tierra donde ellos estaban se encontraba en condiciones precarias, sin mencionar el caos que reinaba; no obstante, el planeta de los dragones y las norma ofrecía incontables lugares para crear un nuevo comienzo. Lo único que hacía dudar al chico era las mentiras que había dicho, pues eso iba a minar la confianza de todos hacia él y los suyos.

Sin embargo, Dominic estaba seguro de que una vez que todas las partes se reunieran y hablaran con sinceridad, las asperezas se iban a limar y ya no habría necesidad de mentiras ni secretos. Después de todo, cuando se revelara el motivo para haber mentido, el muchacho estaba seguro de que los demás entenderían. El joven se encontraba feliz ante todos los escenarios que pasaban por su cabeza y por primera vez en muchos años una sensación de paz le embargaba.

Salamandinay le llevó a escuchar el video sobre lo que había pasado en esa tierra y tras recorrer todo el lugar la noche calló; por lo que la princesa le indicó que lo mejor era descansar en uno de los hoteles de aquella ciudad en ruinas. Después de todo, tras muchos días durmiendo en tiendas de campaña, no era mala idea dormir en una cama.

De más está decir que Salamandinay no desperdició el tiempo y durante las tres semanas se dedicó a compartir con el joven y a estudiarle. La princesa no olvidaba la sensación de aquel “beso” y poco a poco buscó llegar al fondo de todo aquello.

Desde el primer momento, la mujer tuvo claro que estar cerca de él a solas le generaba cierto calor y nerviosismo que sorprendentemente no le incomodaba; ello le llamó mucho la atención y Salamandinay quiso seguir explorando. Así fueron pasando los días y los dos comenzaban a ser cada vez más cercanos. Los paseos, las charlas, cazar juntos, cocinar, cuidarse de los peligros, hacer reparaciones a las naves, mirar los diversos paisajes… todas y cada una de las experiencias vividas ayudaron a que los dos se tuvieran cada vez más confianza.

Obviamente, eso también despertó otras cosas. Salamandinay poco a poco se daba cuenta de que lo que sentía ya no era simple curiosidad; mientras que Dominic empezó a ver a la princesa con otros ojos. Además, el muchacho pudo notar que ella siempre que podía buscaba mantener contacto físico. Desde recostarse de él al hablar, hasta dormir en su regazo. Si había algo muy claro tras analizar esas acciones era que la mujer lejos de mantener distancia, quería romper cualquier posible barrera entre ellos… Fue así como los dos terminaron cenando en la habitación donde iba a dormir Salako.

– De verdad se está muy cómodo aquí… realmente fue una buena decisión pasar la noche en este hotel – dijo Dominic mientras estaba de pie mirando a través de la ventana de la habitación.
– Sí, definitivamente acá estamos más cómodos – respondió Salamandinay para luego pasar unos segundos con el fin de tomar fuerzas y continuar – Oye, quiero pedirte algo.
– ¿Eh? ¿Qué deseas? – preguntó Dominic sorprendido.
– Supongo que has notado que desde que empezamos este viaje he buscado un acercamiento entre nosotros – indicó la mujer.
– Sí, lo he notado… De hecho, empiezo a creer que esa emergencia en el Café no era tal – contestó el joven sonriendo.
– Eso no fue más que un pretexto para que viajáramos solos – confirmó la princesa sin inmutarse.
– ¿Tu petición tiene que ver con el motivo de buscar viajar a solas conmigo?
– Sí.
– Ya veo… bien, ¿qué es lo que deseas?
– Verás, aquella noche cuando me besas… perdón, cuando me reanimaste… – empezó a decir Salamandinay tratando de controlar sus nervios – esa sensación no la he podido sacar de mi cabeza – finalizó la princesa tomando a Dominic por sorpresa.
– ¿Nunca has besado a nadie? – preguntó Dominic buscando confirmar algo.
– No… eso ha sido lo más cercano y estaba semiinconsciente – respondió Salamandinay – Imagino que ya sabrás que sólo las mujeres dragón podemos adoptar la forma humanoide, así que todo el asunto del apareamiento para nosotros es algo más reproductivo que romántico – agregó la princesa con algo de molestia en su voz.
– Sí, Tusk me lo contó, pero… – empezó a decir Dominic para luego detenerse dudando si completaba la frase que tenía en la cabeza – pensé que en algunos casos podía haber relaciones románticas entre las mujeres – agregó luego de pensar que ya que estaban en un momento de tanta confianza, era mejor no dejar cosas en el aire.
– ¡¿Eh?! – preguntó Salamandinay visiblemente en shock.
– ¿En serio te sorprende? – preguntó el joven de forma retórica – Pensé que con el ejemplo de las Norma al menos estarías acostumbrada.
– Acostumbrada a ver relaciones entre chicas estoy, pero como bien has dicho, eso ha sido gracias a las Norma – contestó la mujer – En nuestro pueblo eso nunca se ha visto, o al menos no se ha hecho público – señaló la princesa quien no era tan ingenua como para no pensar que quizás alguna relación así pudiera existir a escondidas.
– ¿Es algo prohibido?
– No, no lo es… De hecho, es algo que ni siquiera se había considerado – dijo Salamandinay – Obviamente, con la llegada de las Norma ese tema inevitablemente se ha empezado a tocar, pero hasta allí.
– Entiendo… – dijo Dominic al comprender las carencias afectivas que las dragonas debían sentir debido a esa situación.
– Pero no me malentiendas. Cuando una pareja de dragones se forma, el macho se preocupa por su compañera y sus crías. Tampoco es que es algo totalmente animal – aclaró Salamandinay, aunque la forma en que lo dijo dejaba ver que aun así, aquello no era suficiente, al menos para ella.
– ¿Y tú no tienes un compañero dragón? – preguntó Dominic curioso.
– No, nunca he pensado en ello. Es verdad que como princesa eventualmente tendré que elegir a uno, pero… – empezó a decir la mujer para luego detenerse y mirar el cielo a través de la ventana.
– Quisieras algo parecido a lo que tiene Ange, ¿verdad? Y no, no me refiero al trío, sino a lo de ella con Tusk – señaló Dominic con mucho tacto.
– Sí… Antes no pensaba demasiado en eso porque sólo lo conocía a través de libros o viejas películas. Pero desde que les vi no he podido dejar de pensar que eso es lo que deseo para mí – confesó la mujer.
– Por cierto, aún no me has dicho lo que deseas – dijo Dominic después de varios minutos en que los dos estuvieron reflexionando en silencio.
– Quiero que me beses – dijo Salamandinay quien sentía que tras esa charla ya no tenía sentido irse por las ramas.
– ¿Estás segura? – preguntó el hombre buscando confirmar la petición.
– Sí.
– ¿Por qué?
– Porque aunque aquello no fue un beso, dejó una gran impresión en mí y ha destapado mi curiosidad. Al principio creí que podía manejarlo, pero las ganas de tener un beso en condiciones ya son demasiadas y definitivamente, mientras no satisfaga mi curiosidad eso no saldrá de mi cabeza – respondió la princesa con sinceridad, pero omitiendo la parte donde había más que curiosidad en su interior. Después de todo, ella no sabía lo que pensaba el hombre así que prefirió no mostrar todas sus cartas.
– Vaya, con semejante explicación, ¿Cómo podría negarme? – dijo el muchacho para aligerar un poco la tensión que se había apoderado del ambiente.

Los dos se habían colocado de pie frente a la ventana después de terminar de cenar y allí permanecieron durante toda la conversación; fue por eso que Dominic apenas necesito moverse para sostener a la mujer de los hombros y acercar sus labios a los de ella. El muchacho pensó que era lógica la curiosidad de la princesa considerando la forma en que había vivido; además, él no se había planteado nada romántico con ella porque bastantes asuntos tenía en su cabeza, sin mencionar el hecho de que ella era de la realeza y él de otra raza. Ante ese panorama, no había forma de que ese beso llegara a más.

Por su parte, Salamandinay necesitaba confirmar si realmente había algo más que simple curiosidad detrás de lo que estaba sintiendo. No obstante, la princesa estaba segura de que aun cuando ese fuera el caso, podría manejar la situación sin dificultad, así que por su mente nunca pasó la posibilidad de que hubiera algo más tras el beso.

Por desgracia, o no, en los temas amorosos y/o pasionales, rara vez las cosas salen como se planifican. En el momento en que ambas bocas entraron en contacto un tsunami de emociones y sensaciones se disparó en los dos. Después de todo, ninguno tenía experiencia ni romántica ni sexual por lo que ante el primer beso de ambos, sus cuerpos reaccionaron y en cierto modo traicionaron a sus mentes.

Lo que en teoría debía ser un beso sutil y romántico de pronto se transformó en un encuentro pasional cuando las lenguas de ambos empezaron a danzar juntas; luego, y de forma inconsciente, Dominic atrajo a Salamandinay para que ambos estuvieran pegados mientras continuaban besándose, acción ante la cual la mujer no opuso resistencia.

Pronto los brazos de él empezaron a acariciar la espalda de ella y sorprendentemente, ella también empezó a acariciarle; en esos momentos, la mente racional de ambos se desconectó y fue una pasión animal lo que les envolvió dejando libres sus instintos más básicos.

Tiempo después, las ropas de ambos habían desaparecido y antes de que pudieran darse cuenta ya los dos estaban en la cama. Entonces, Dominic empezó a besar el cuello de Salamandinay quien tenía su cara roja por el placer y el deseo. Esta estimulación hizo que la princesa empezara a jadear y gemir sin control, pero el hombre no se detuvo allí; su siguiente objetivo fueron los pechos de ella y aquella acción llevó a Salako a estremecerse como nunca lo había hecho.

No obstante, el ataque de Dominic no se detuvo y el siguiente blanco fue la joya que estaba entre las piernas de la mujer. Fue allí cuando llegó el primer orgasmo de la noche para ella. En el momento en que la lengua de él hizo contacto con su botón, Salamandinay no pudo más y llegó al clímax, pero eso no detuvo al muchacho quien de inmediato la volteó para empezar a lamer toda su espalda.

La princesa de nuevo fue atrapada por la vorágine pasional y en su interior sólo deseaba que aquello no parara. De repente, Dominic sintió curiosidad por algo y comenzó a acariciar la cola de ella mientras lamía sus nalgas; y aquel estímulo fue tan fuerte que otro orgasmo llegó para la descendiente directa de Aura. Salamandinay en eso momento pasó de los gemidos a los gritos, pero en ningún momento le pidió al otro que se detuviera.

Dominic entonces usó su lengua para saborear la cola de ella e incluso alternó ese acto con mordidas suaves; y fue allí cuando la mujer empezó a guiarle. La princesa para ese momento estaba poseída por el placer y no dudó en ayudar al otro para que la estimulara en la forma correcta. Poco después, el muchacho la giró de nuevo para retomar los besos y con algo de temor, pero sin perder la firmeza, el joven buscó que ella le estimulara su entrepierna.

Por unos instantes aquello sorprendió a Salamandinay, pero poco después estaba aplicada a ello. Después de todo, el hombre le había dado mucho placer y ella quería retribuirle; además, el muchacho aprovechó para estimular la punta de la cola de ella usando sus manos, haciendo que cualquier barrera de la princesa se derrumbara.

No pasó mucho tiempo para que fuera el turno de él de llegar al orgasmo y ella lo recibió sin inmutarse tratando de no desperdiciar nada. Ya que había accedido a tener intimidad con él, la idea era vivir todo aquello al máximo. Acto seguido, Dominic la haló con suavidad y firmeza para que ambos rostros quedaran de frente y de nuevo empezó la batalla de sus lenguas en medio de sus besos.

Minutos después, los dos estaban deseosos de llegar al siguiente nivel y tras sonrojarse al revelar que ninguno poseía experiencia, con mucha delicadeza, y con la guía de Salamandinay, Dominic finamente poseyó a la princesa y los cuerpos de ambos se fundieron en uno.

Salamandinay sintió que iba a estallar al sentirle en su interior, mientras que Dominic casi tuvo otro orgasmo al verse dentro de ella. La princesa en ese momento le hizo señas a su amante para que esperara porque había sentido un poco de dolor y quería que el mismo pasara antes de seguir. Obviamente, el hombre tuvo consideración de eso y mientras esperaba se dedicó a besarla sin parar.

Pronto ella le indicó que podía moverse y el vaivén amoroso inició, primero de forma lenta y después de forma salvaje. Para ese momento, ya ninguno de los dos se molestaba en frenar sus gritos por lo que todo el hotel fue saturado con el sonido de sus voces. Eventualmente, ella consiguió otro orgasmo y luego fue él quien alcanzó el clímax por segunda vez derramándose en el interior de la princesa.

– ¿No se suponía que era sólo un beso? – preguntó Salamandinay a manera de juego, aunque con mucha coquetería, minutos después de que el acto terminara y mientras su cuerpo reposaba encima de él.
– Creo que esto es lo que pasa cuando se juega con fuerzas que uno no conoce – respondió Dominic sonriendo, pero creyendo cada palabra.
– ¿Te arrepientes? – preguntó la mujer sintiendo un temor que la sorprendió.
– Para nada ¿y tú? – respondió el hombre igualmente preocupado por la respuesta de ella.
– Tampoco – dijo Salamandinay mirándole a los ojos y dedicándole una sonrisa tierna.

Ver así a la mujer removió muchas cosas en el interior de Dominic. De hecho, era la primera vez que veía esa faceta en la princesa; y lo que lo hacía todavía más significativo era que aquel gesto estaba dedicado a él. Mirar a Salamandinay de esa forma hizo que los sentimientos que estuvieron formándose en su corazón durante esas tres semanas terminaran de brotar con fuerza, y su rostro fue fiel reflejo de ello.

Por su parte, Salamandinay a esas alturas estaba clara en que lo que sentía por el hombre era más que simple curiosidad o que algo meramente pasional; y cuando vio su reacción tras mirarle ya no tuvo más dudas, por lo que cuando él la abrazó con fuerza y le dio un beso tierno en sus labios, la princesa se sintió inmensamente feliz.

– Te quiero – dijo él sin dudar.
– Yo también – respondió ella decidida – ¿Estás dispuesto a continuar con esto? – preguntó la princesa implicando que la relación de ellos estaba muy lejos de ser una normal.
– Sí, lo estoy – respondió el hombre con firmeza comprendiendo lo que la otra había querido decir.

PPPPPPPPPPPP

Tras regresar, Salamandinay y Dominic acordaron mantener su relación en secreto mientras ella buscaba la mejor manera de informárselo a la Sacerdotisa. Sólo Ange, Hilda, Tusk, Kaname, Naga y Momoka lo supieron y obviamente aquello fue toda una bomba para ellos.

Ni siquiera la rubia y sus parejas escaparon del asombro, pero se sintieron felices porque Salamandinay y Dominic ciertamente se veían muy bien juntos; sin embargo, entendieron que aquella unión causaría un revuelo en Ciudad Aura por lo que era mejor esperar a que la princesa lo informara y se determinara el mejor curso de acción.

Salamandinay no tenía miedo de que la Sacerdotisa vetara su relación, pero sí estaba consciente de que la misma marcaría un antes y un después, por lo que lo más lógico era que fuera la líder máxima quien le informara al pueblo de Aura con el fin de que todos lo aceptaran. Al final, si su guía estaba de acuerdo, ¿Cómo podían ellos oponerse?

PPPPPPPPPPPP

Poco después, el Ragna-mail de Dominic estuvo reparado y el hombre lo fue a buscar acompañado de Tusk. Para ese momento, el reporte del antiguo ya estaba terminado, por lo que era tiempo de entregarlo para terminar con la misión. Obviamente, el hombre temía que Salamandinay le rechazara tras enterarse de su engaño, pero era optimista de que ambos podrían superarlo.

De hecho, lo que había pasado con la princesa, sirvió como estímulo para que Dominic decidiera que ya no quería seguir con la farsa. El joven no sentía correcto continuar viviendo una mentira frente a todos y deseaba poder pasar ese trago amargo de una vez para finalmente disfrutar de esa segunda oportunidad que la vida le estaba ofreciendo.

La noche siguiente, Dominic salió en su Ragna-mail para un paseo de rutina y cuando estuvo lejos de todo rastro de civilización, respiró hondo e inició el contacto con su base, sin saber que con ello iba a sacudir muy fuerte las vidas de todos en la Tierra Verdadera.

Notas del Autor

¡Vaya! Finalmente pude terminar este capítulo. Estas últimas dos semanas estuve complicado y me costó encontrar tiempo para escribir. Por suerte, logré organizarme y acá vengo con esta nueva entrega, la cual es la más larga hasta ahora, para compensar la espera.

Como pudieron ver, Salamandinay vivió de todo en este capítulo y quiero confesarles que una de mis motivaciones para escribir este fanfic fue que ella en el anime fue una de las pocas personas que no vivió experiencias personales de importancia. Sí, tuvo momentos complicados por la propia trama y tuvo que batallar duro, pero si comparamos las cosas que le pasaron a ella con lo que vivieron Ange e Hilda, es evidente que la princesa tuvo un viaje más tranquilo.

Por esa razón, quise sacudir un poco su piso; y la mejor forma de hacerlo, en mi opinión, es a través del romance, lo cual en su caso tampoco se tocó en el anime. Ahora resta ver cómo la princesa asume esta nueva etapa en su vida y cómo reacciona cuando se entere del secreto de Dominic.

Hablando de la trama, yo diría que estamos más o menos en la mitad de la historia. La llamada de Dominic a su base será el inicio de la segunda parte y con ella vendrá una enorme vorágine que les atrapará a todos.

Espero poder actualizar más rápido (de hecho, ya he escrito más de la mitad del siguiente capítulo) y de nuevo muchas gracias a todos por leerme y dejarme sus comentarios. Ya saben, sugerencias, opiniones, preguntas, no duden en escribirme que eso me anima muchísimo. Nos vemos en la próxima entrega.

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