Inicio Etc Fanzone FanFic Cross Ange: La Venganza de los Antiguos 4

FanFic Cross Ange: La Venganza de los Antiguos 4

35 minuto leer
2
0
FanFic Cross Ange

Cross Ange: 天使と竜の輪舞 (Rondó de Ángeles y Dragones)
La Venganza de los Antiguos
Por Shougo Amakusa (@shougoamakusa)

Capítulo 3
Sobreviviente

Pasaron unos segundos sin que hubiera ningún tipo de respuesta por parte de la nave no identificada y la tensión empezó a crecer. Naga y Kaname estaban haciendo un verdadero esfuerzo titánico para seguir la orden de la princesa y no abrir fuego; mientras que Salamandinay observaba impertérrita la escena que estaba ante ella. De pronto, la cabina del Ragna-mail empezó a abrirse y una figura emergió de ella.

– ¡No puede ser! – dijo Kaname totalmente sorprendida por lo que veían sus ojos.
– ¡¿Es un hombre?! – añadió Naga sin saber cómo reaccionar.

Salamandinay suspiró para sus adentros porque por más que pasaran los años, sus lugartenientes todavía eran incapaces de ocultar sus emociones cuando la situación lo requería.

– ¡No disparen por favor! ¡No disparen! – exclamó Dominic con las manos en alto tras ponerse de pie con el fin de que los pilotos de las tres naves frente a él le vieran.
– ¿Quién eres y de dónde vienes? – preguntó Salamandinay sin inmutarse tras salir de la cabina.
– Me llamo Dominic y vengo de la Tierra – respondió el joven confirmando las sospechas de las dragonas – ¿Pueden decirme dónde estoy? No tengo idea de qué está pasando. No sé cómo llegué aquí.
– Tendrás que acompañarnos, ¿tienes algún problema con eso? – preguntó Salamandinay haciendo caso omiso de las interrogantes del otro.
– No, ninguno, ninguno – respondió Dominic visiblemente aturdido y contrariado – Pero no creo que mi nave pueda volar muy lejos; varios de sus sistemas sufrieron graves daños.
– Eso no será problema – contestó la princesa – Naga, Kaname sujeten el Ragna-mail y llévenlo al Templo.
– ¡Sí, Su Alteza! – respondieron las lugartenientes al mismo tiempo.
– Hablaremos al llegar – indicó Salamandinay dirigiéndose a Dominic.
– Está bien – respondió el joven con voz temblorosa mientras veía como los Ryuu-Shin-Ki agarraban su nave y comenzaban a transportarle hacia un destino desconocido.

Era cierto que en el exterior Dominic parecía asustado, pero internamente estaba haciendo cálculos. No sólo había sido detectado nada más llegar, sino que quienes le interceptaron no eran Norma. Aunque nunca había visto a un dragón en su forma humana, estaba claro que quien le había hablado pertenecía a esa raza. La cola y las alas eran signos inequívocos de ello.

Esto suponía un cambio total de planes. La idea inicial era hacer contacto con las Norma para infiltrarse y conocer cómo estaban organizadas y cuáles eran sus defensas; no obstante, ahora se encontraba en manos de otra raza y el muchacho no tenía idea de hacia dónde le iban a llevar.

Ahora bien, el núcleo de la misión se mantenía intacto. Conocer las defensas y organización de los dragones también era parte del plan original; sólo que no estaba de primero en la lista. Por suerte, si algo tenían los Antiguos era flexibilidad en sus planificaciones por lo que Dominic simplemente ajustó los parámetros para amoldarse a las circunstancias.

Después de todo, los dragones eran aliados de las Norma, por lo que si se ganaba su confianza, era cuestión de tiempo de que pudiera hacer contacto con su objetivo primario. Tras hacer este análisis, el muchacho mantuvo su teatro para ver si podía ganarse el favor de quienes le habían encontrado. En ese tipo de situaciones, actuar como alguien indefenso es el mejor curso de acción.

Sin embargo, además de todos los cálculos estratégicos que pasaban por su mente, hubo algo que también se quedó grabado en su interior. Tras la sorpresa inicial al ver que quien le hablaba no era una Norma, Dominic no pudo evitar sentirse impactado por la hermosura de su interlocutora; y no era para menos, Salamandinay era una mujer poseedora de una belleza exquisita, aunque también irradiaba un aura de poder que no podía pasarse por alto.

– Si no tengo cuidado, esa mujer puede convertirse en un gran problema… en todos los sentidos – pensó Dominic al sentir su corazón acelerado – Será mejor que me mantenga lo más alejado posible de ella.

PPPPPPPPPPPP

Dominic fue escoltado por Kaname y Naga y siguió la misma ruta que en su momento recorrieron Ange y Tusk cuando llegaron a la Tierra Verdadera por primera vez. Poco después, el joven se hallaba ante la presencia de la Sacerdotisa del Pueblo de Aura, junto con su corte.

En esta ocasión, Dominic no estaba fingiendo cuando se mostraba temeroso; a pesar de toda su preparación, verse solo, rodeado de personas potencialmente hostiles, en un lugar totalmente desconocido y en un recinto cerrado, no era un panorama alentador. Además, el muchacho estaba ante su primera prueba. Una mala respuesta y su misión podía terminar el mismo primer día… y no en buena forma.

Sin embargo, el recibimiento que el joven tuvo fue mucho menos hostil que el que le tocó vivir a Ange y a Tusk en su momento; aunque tanto Aura Midgardia como las demás, Salamandinay incluida, estaban detrás de cortinas y aunque la solemnidad del momento se mantuvo, la Sacerdotisa y su corte tenían una actitud menos agresiva. Sólo Naga y Kaname se mostraban igual que la vez anterior. Las lugartenientes tenían sus manos en sus katanas y kwan dao respectivamente y seguían con detenimiento todos los movimientos de Dominic.

– Joven llegado de la otra Tierra, te habla Aura Midgardia, Sacerdotisa del Pueblo de Aura – dijo la líder de Ciudad Aura con tono amable – ¿Podrías decirnos quién eres y cómo llegaste aquí?
– Saludos, Sacerdotisa – respondió Dominic haciendo una reverencia para mostrar respeto – Mi nombre es Dominic y como ya dije antes, no tengo idea de cómo llegué aquí… Me disculpo por no poder responder.
– No hay problema, ¿Podrías entonces decirnos qué es lo último que recuerdas antes de llegar aquí? – inquirió Aura con amabilidad y firmeza.
– Hmm, recuerdo que estaba en medio de una batalla para proteger a las personas que me habían ayudado a reparar la unidad que estaba pilotando – empezó a decir el joven tras meditar unos segundos – Nuestro grupo se dirigía hacia el antiguo Imperio Misurugi porque nos llegaron rumores de que el lugar se estaba recuperando con rapidez y que la anarquía prácticamente había desaparecido – prosiguió el joven haciendo que Salamandinay aguzara el oído detrás de la cortina donde estaba – No sé si Ustedes sabrán, pero nuestro mundo quedó prácticamente en ruinas después del cataclismo de hace 5 años – concluyó el muchacho para luego hacer una pausa.
– Algunas noticias hemos escuchado – indicó Aura midiendo cada palabra.
– Bien, pues desde ese momento la anarquía se apoderó de todo y en ninguna parte hay ley. Nuestro día a día se resume en sobrevivir – dijo Dominic apretando los puños porque aunque él personalmente no había experimentado aquello por estar seguro con los Antiguos, la mayoría de las personas en su mundo sí estaban padeciendo esa situación – Es por eso que cuando escuchamos que en el antiguo Imperio Misurugi las cosas se estaban normalizando no dudamos en ir.
– Entiendo… ¿Qué sucedió entonces?
– Por desgracia, los carroñeros pronto se enteraron de la migración masiva hacia Misurugi y decidieron apostarse en todas las rutas con el fin de saquear a todas las caravanas que se dirigen al lugar – prosiguió el joven – Nosotros no fuimos la excepción y cierta mañana fuimos emboscados. Supongo que al ver que nosotros poseíamos defensas superiores al promedio, decidieron no atacar de frente – indicó Dominic – Ese movimiento nos tomó por sorpresa… además, ellos tenían más unidades que nosotros por lo que en poco tiempo mis compañeros estaban muertos. Yo traté de ayudarles, pero… eran demasiados… – añadió el muchacho, quien luego tuvo que detenerse porque no podía contener las lágrimas – Lo siento.
– Está bien, ¿Quieres descansar un poco antes de continuar? – preguntó Aura haciendo empatía con el joven frente a ella.
– No, está bien, puedo seguir… gracias… – respondió Dominic tras respirar profundo varias veces – De pronto me vi rodeado de unidades que se disponían a abrir fuego y fue entonces cuando grité con todas mis fuerzas que no quería morir… Lo siguiente que supe fue que estaba en lugar totalmente diferente y que me encontraba solo… Hasta que tres naves llegaron a mi encuentro.

Una vez que Dominic terminó su relato se hizo el silencio en el recinto; era obvio que todos estaban asimilando la historia que acababan de escuchar antes de decidir el próximo paso.

– El Pueblo de Aura lamenta que hayas tenido que pasar por eso – dijo Aura retomando la conversación – Nosotros también hemos perdido a personas cercanas por lo que entendemos tu dolor – prosiguió la Sacerdotisa – Sin embargo, espero que entiendas nuestra posición; de repente apareces de la nada y lo haces en un Ragna-mail. Es necesario que sepamos todo lo que podamos – explicó la joven – Lo cual me lleva a la siguiente pregunta, ¿Cómo obtuviste esa máquina?
– Durante el fenómeno que causó el cataclismo, todo el grupo decidió ir al Imperio Misurugi porque todo indicaba que allí estaba el centro de la anomalía – empezó a decir Dominic – Eso significaba que allí estaríamos a salvo. Luego, cuando todo pasó, a nuestro alrededor sólo había ruinas y gente pidiendo ayuda – añadió el joven siguiendo al pie de la letra la historia de la que había memorizado hasta el más mínimo detalle – Entonces mirando los escombros vimos dos Ragna-mail como el que me trajo aquí y varios expertos mecánicos que estaban conmigo dijeron que si podíamos llevarlos a un lugar seguro, podían repararlos – indicó el muchacho para luego hacer una corta pausa – Nos costó mucho esfuerzo, combates, tuvimos que robar maquinaria e incluso varios de nosotros murieron en el proceso; sin embargo, al final pudimos recuperarlas junto con uno de los anillos… Meses después, la máquina donde vine estuvo terminada. Por desgracia, la otra estaba demasiado dañada y sólo sirvió para extraer los repuestos que ésta necesitaba.
– Considerando lo que has dicho, está claro que sabes mucho de los Ragna-mail. ¿Dónde aprendiste todo eso? – preguntó Aura tras reflexionar sobre las últimas palabras de Dominic.
– Nuestra raza ha existido desde el principio en lo que Ustedes llaman la otra Tierra; de hecho, antes de que se estableciera el mundo del mana, nosotros éramos quienes gobernábamos – respondió Dominic haciendo que todos en el recinto contuvieran la respiración – Nosotros somos Los Antiguos.

Muchos murmullos llenaron todo el salón en el instante en que Dominic pronunció la última frase; aquella afirmación tenía una importancia enorme porque cambiaba mucho de lo que todos habían creído hasta ese momento. Una vez que terminó la batalla contra Embryo, las Norma y los Dragones pasaron mucho tiempo compartiendo información; y ambas razas tenían claro que Los Antiguos habían desaparecido y que Tusk era el único superviviente.

Sin embargo, allí estaba ese joven frente a ellas clamando pertenecer a esa raza, e incluso insinuando en su relato que había otros sobrevivientes. Aquello era difícil de creer en un principio; pero considerando que el muchacho llegó allí pilotando un Ragna-mail, que su grupo fue capaz de repararlo luego de ser dañado en la batalla final contra Embryo y que ellos conocían la función del anillo a la hora de manejarlo, era difícil no tomar en serio sus palabras.

Fuera de las Norma, los Dragones y Embryo, sólo algunos miembros de la realeza de las naciones de la otra Tierra poseían esa información; y nadie tenía claro qué tanto conocían esas personas. Aura, Ange, Jasmine, Maggie y Salamandinay dudaban que Embryo hubiera compartido mucha información con ellos.

Dominic, por su parte, observó la reacción de los otros y sonrió para sus adentros; ciertamente, estaban actuando tal y como Andrew había previsto. “La mejor forma de esconderse es a plena vista”, le había dicho el Comandante General, mientras preparaban el plan.

– Para poder infiltrarte necesitarás una historia que justifique que poseas un Ragna-mail – dijo Andrew – Si ellos fueron capaces de derrotar a Embryo no creo que sean gente estúpida, por lo que una historia muy rebuscada les hará sospechar.
– Entonces, ¿qué diremos? No podemos revelar lo que somos – señaló Dominic.
– ¿Por qué no? Eso es justamente lo que harás.
– ¡¿Ehh?!
– Es más fácil que te crean que conseguiste extraer, reparar y pilotar un Ragna-mail de esa forma – respondió Andrew – Obviamente, no vamos a decir toda la verdad, sólo algunas partes de ella. El resto… digamos que lo adornaremos un poco.

El joven seguía observando a la corte que estaba frente a él, mientras recordaba las palabras de Andrew; definitivamente, quedaba claro que su nivel como estratega era muy alto y era justo por eso que le admiraba. Fue en ese momento cuando una voz que le resultó familiar le sacó de sus pensamientos.

– Dices que perteneces a Los Antiguos – empezó Salamandinay poniéndose de pie y abandonando la cortina para luego bajar las escaleras y quedar de frente al chico – Entonces, ¿Cómo es que no sabes dónde estás? Además, tenemos entendido que todos los de esa raza están muertos – finalizó mirando al otro fijamente a los ojos.
– Inicialmente no sabía dónde me encontraba. Yo no conozco todos los rincones de la Tierra de donde provengo, por lo que mi primer pensamiento fue que había ido a parar a un lugar del planeta que no había visto antes – empezó a responder el joven sin desviar la mirada – Fue cuando las vi a Ustedes y reconocí lo que eran que supe que había llegado a la Tierra de los Dragones… Sobre lo otro, no puedo decirles mucho de la primera guerra contra Embryo porque apenas era un niño en ese momento, pero sé que quienes estaban conmigo en ese momento lograron sobrevivir, y gracias a ellos lo hice yo. Fueron ellos quienes me criaron y fue con ellos con quienes viví hasta hoy – respondió Dominic bajando la voz en las últimas palabras – No puedo creer que todos estén muertos – añadió el joven para luego caer de rodillas y llevar su frente contra el suelo.

Parecía que finalmente el muchacho empezaba a similar lo que había sucedido. Todas las personas que le habían criado, protegido, enseñado y ayudado habían perdido la vida, por lo que desde ese momento le tocaría seguir solo. Obviamente, aquello era mentira, pero Dominic usó la sensación vivida cuando supo de la muerte de sus padres para transmitir esa emoción.

– Creo que es suficiente por el momento – dijo Salamandinay dirigiéndose a la Sacerdotisa – Es claro que ha pasado por una terrible experiencia; así que lo mejor será que descanse un poco.
– Estoy de acuerdo, Salamandinay. Te lo encargo entonces – respondió Aura.
– Sí, Sacerdotisa – contestó La princesa – Naga, Kaname, llévenlo a la habitación – ordenó a lo que sus lugartenientes asintieron para luego disponerse a llevar a cabo la tarea.

PPPPPPPPPPPP

Ange, Hilda y Tusk estaban recogiendo las mesas del café luego de un arduo día de trabajo; mientras que Momoka, Pamela, Hikaru y Olivier ponían todo en orden en la cocina del local. El negocio de la rubia resultó un éxito casi instantáneo y ello implicaba una fila constante de clientes, sobre todo en las horas del desayuno y el almuerzo.

Justo cuando el grupo estaba felicitándose por otra buena jornada, el comunicador de Ange sonó. Aunque ya la tecnología de mensajes de mana no existía; los dragones y las Norma idearon un sistema de comunicaciones alternativo que también podía enviar audio y video. La rubia miró el aparato en su muñeca con asombro pues no había ninguna reunión del Triunvirato pautada ni para ese día, ni para el día siguiente.

– Hola, Jasmine, aquí Ange, ¿Qué sucede?
– Necesitamos que vengas al puente de inmediato, es urgente que nos reunamos… algo ha surgido – respondió Jasmine visiblemente impactada para luego cortar la llamada.
– Pero, ¿Qué diablos? – preguntó Ange mientras miraba a los demás contrariada.
– Debe ser algo importante, Ange – dijo Hilda – Esa vieja normalmente no se altera con nada. Será mejor que vayas.
– Pero… – empezó a decir la rubia.
– Descuida, nosotros terminamos de cerrar – atajó Tusk.

Ange asintió y de inmediato tomó uno de las vehículos que habían comprado, cuyo diseño era casi igual al de la nave voladora de Tusk, para dirigirse al puente desde donde antiguamente se comandaban las misiones contra los dragones. Pocos minutos después, la rubia llegó al lugar donde la esperaban Jasmine, Maggie y Vulcan.

– Bien, ya estoy aquí, ¿Qué sucede? – preguntó Ange.
– Será mejor que te lo diga ella – respondió Jasmine señalando a la pantalla principal, la cual mostraba la imagen de una Salamandinay con expresión preocupada.
– ¡¿Eh?! ¿Qué sucede Salako? Estás mucho más seria de lo normal – inquirió Ange al mirar el monitor.
– Ange, ha surgido un imprevisto y considerando las repercusiones creo que era necesario ponerlas al tanto en seguida – respondió Salamandinay – Hace unas horas llegó a este planeta un visitante de la otra Tierra.
– ¡¿Eh?!
– A bordo de uno de los Ragna-mail de las Diamond Rose.
– ¡¿Ehhh?!
– Y el visitante dice ser de la raza de Los Antiguos.
– ¡¡¿Ahhhhh?!!
– ¿Entiendes ahora la razón del apuro? – dijo Maggie después de darle una bocanada a su cigarro – Tenemos una situación fuera de lo común en nuestras manos.
– Salako, voy saliendo enseguida para allá – dijo Ange por impulso.
– Imaginé que dirías algo así, Ange, pero no creo que sea conveniente. El muchacho sigue algo aturdido y lo mejor será que descanse por ahora – respondió Salamandinay negando con la cabeza – Mañana a primera hora dispondremos todo para recibirles.
– Entiendo… está bien.
– Perfecto, nos vemos mañana entonces, saludos – indicó Sala para luego cortar la transmisión.

Notas del Autor

Y un nuevo capítulo está terminado. Definitivamente, la rutina de la Tierra verdadera va a sufrir un gran revuelo cortesía de Dominic. Vamos a ver cómo se toman su llegada y vamos a ver si el joven realmente tiene madera para las operaciones encubiertas. Aprenderse una historia y recitarla es la parte fácil; sin embargo, convivir con quienes odias, mientras mantienes una mentira… eso ya es otra cosa. Como siempre, sugerencias, críticas, felicitaciones y agradecimientos son siempre bienvenidos. Nos vemos en la próxima entrega.

Para ir al capítulo anterior hagan clic aquí.
Para ir al siguiente capítulo hagan clic aquí.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Jacinto Muñoz
Cargue Más En Fanzone

Mira además

“Sí”: Un corto que invita a reflexionar sobre las relaciones humanas

(Lechería, 1 de octubre. O’kuroku).- Tras mirar el corto “Sí”, dirigido por Martín Ponferr…