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Classroom Crisis: Cuando se tiene que luchar contra la premisa

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Classroom Crisis

(Lechería, 20 de julio. Yakuza Webzine).- Siguiendo la recomendación de uno de los seguidores de nuestra revista empecé a ver Classroom Crisis; y, acá vengo a compartir mis impresiones tras terminarla.

Esta es una de esas series que te ponen a pensar mucho para poder formarte una opinión de ellas; es obvio que no es mala, pero también es obvio que algo le falta para ser un anime de gran calidad.

Luego de pensar bastante al respecto, llegué a la conclusión de que el problema con Classroom Crisis es su premisa. Es demasiado irreal y eso atenta contra todo lo demás que busca construir.

Y sí, ya sé que es ficción y todo eso; pero, para lograr el “suspension of disbelief” se requiere que la serie ayude un poco. De otro modo, pueden pasar dos cosas: que uno se canse y abandone porque el anime no atrapa; o que uno se fuerce para creer porque el anime es agradable, pero que una y otra vez el setting te saque de la historia.

En mi caso con Classroom Crisis me pasó lo segundo; la serie me gustó en muchos sentidos y de mil formas traté de apagar mi incredulidad. No obstante, constantemente la premisa me sacaba de ese estado de gracia y así me tocó transitar los 13 episodios.

¿De qué trata esta serie? La humanidad ha logrado crear la tecnología no sólo para viajar a otros planetas sino para colonizarlos. Hasta ahora, la expansión ha abarcado al Sistema Sola y el anime transcurre en Marte, donde se han construido ciudades estado a semejanza de los países de La Tierra. Hasta aquí no hay mayor problema, es algo visto muchas veces y no tendría por qué ser complicado de creer.

El asunto viene con la otra parte de la premisa; resulta que por alguna razón, una de las más importantes compañías de fabricación de motores de cohetes, tiene a estudiantes de preparatoria como trabajadores. Sí, como lo leen. Sus mentes más brillantes son chicos de preparatoria.

De hecho, la serie se ambienta en la clase de estos chicos, quienes comparten sus vidas entre sus estudios y el trabajo dentro de la compañía. ¿Qué pasa con esto? Que la serie no muestra un basamento creíble para sostener ese escenario.

Es verdad que nos dicen que son chicos superdotados; pero, por lo que se ve en la serie, no se trata de humanos con inteligencia superlativa respecto a la media. Más bien se trata de chicos con un CI un poco más elevado que el resto. Nada que no se haya visto en nuestra realidad; y, en nuestra realidad ninguna compañía ha aplicado ese método de trabajo.

Muchos dirán que es el futuro y que es otro planeta. Sí, pero la serie misma nos muestra que en esa ciudad estado se siguen las costumbres que vemos en cualquier otro anime. Es decir, que se siguen las reglas y conductas del Japón actual, por lo que no es lógico lo que hace esa compañía.

¿Eso es un problema muy grande? Sí, lo termina siendo porque toda la serie se ambienta alrededor de esa clase; lo cual lleva a que se produzcan situaciones surrealistas como que uno de los estudiantes sea el jefe del profesor. Como diría Digibro, ¿Por qué adolescentes? ¿Por qué?

Esta serie hubiera funcionado mejor ambientándola directamente en un departamento de la compañía; y, aumentando la edad de los protagonistas. En resumen, sacando el asunto adolescente de la ecuación.

Y lo peor es que este anime está basado en un manga seinen; sí, seinen, por lo que habría sido más lógico seguir esa recomendación que lo que terminaron haciendo. Pero bueno, ya he expuesto con detalle mi punto, así que es hora de hablar de Classroom Crisis en su conjunto.

Classroom Crisis es un manga Seinen original de Masaharu Takano que se publica en la revista Monthly Comic Alive desde el año 2015. La adaptación al anime estuvo dirigida por Kenji Nagasaki con guiones de Fumiaki Maruto. El estudio responsable de esta producción fue Lay-duce. Por cierto, a partir de acá vienen muchos spoilers.

Voy a hablar ahora de los aspectos técnicos. Algo que me gustó mucho es que esta serie sabe cómo hacer que el bajo presupuesto en animación juegue a favor; en lugar de tratar de que la baja calidad pase desapercibida, esta serie la resalta y se burla de ella. Esta estrategia no es algo que se vea demasiado por lo que me sorprendió gratamente.

El arte no destaca demasiado, pero a pesar de su simpleza termina siendo atractivo y se pueden diferenciar muy bien a los personajes. La música estuvo demasiado genérica y acá tenemos otro punto bajo de la serie.

Una gran trama política

Sobre el desarrollo de la premisa, hay altos y bajos. Por ejemplo, la relación entre la ciudad estado de Marte donde transcurre la serie y La Tierra no queda del todo clara; no obstante, toda la situación política tanto de la compañía, como del gobierno de Japón se manejó con mucho realismo. Acá está el punto más alto de la serie; toda esa trama de intriga, manejos políticos y estrategias para hacer caer a la competencia fue genial, superlativa.

Cada jugada se explicaba magistralmente y los contraataques eran de altura; por eso, el anime se mantenía interesante y atractivo a pesar de que era imposible creer que los chicos fuera adolescentes. De hecho, la jugada que preparó Kazuhisa en contra de Nagisa fue sencillamente brillante; una oda a las estrategias y la planeación.

Desarrollo disparejo en los personajes

Este es otro punto donde la serie tuvo altos y bajos. Personajes como Nagisa e Iris tuvieron una evolución extraordinaria de principio a fin. Verles a ambos en el capítulo final y el inicial es ver personas distintas y todo eso está debidamente justificado. Sin embargo, al ver el resto del elenco, no se puede decir lo mismo.

Y no hablo de los secundarios, al fin y al cabo, casi nunca se espera demasiado de ellos; me refiero a los otros protagonistas como Mizuki, Taito o Angelina. Ambos hermanos prácticamente no tuvieron ningún desarrollo; y, la leal asistenta de Nagisa tampoco. Y duele verlo porque la serie demostró que puede hacer las cosas bien.

Algo a destacar es que fue bien interesante tener al protagonista principal como villano durante gran parte del anime; de hecho, allí radicó el núcleo de su evolución. No es algo novedoso, pero hacía tiempo que no lo veía por lo que refresca.

Un romance lento que se siente forzado

Y acá aprovecho para hablar del romance en la serie. Honestamente creo que fue muy mal llevado. Curiosamente, este anime es un buen ejemplo de que un romance lento no es garantía de que sea bueno. Nagisa tiene a tres chicas que se interesan en él. La primera es su asistenta, Angelina; acá no hay mucho que decir, porque esa atracción es obvio que empezó antes de iniciar la serie así que es lógico asumir que tiene fundamentos.

La segunda es Mizuki, quien termina quedándose con el chico; y, quien paradojicamente es la que peor explicación tiene. Fue una especie de insta-love dividido en cuotas. No hubo momentos mágicos que fueran justificando los sentimientos; y, su acercamiento a él fue forzado. Fue muy difícil aceptar esa relación porque no se sintió fluida ni lógica.

Eso sí, admito que la forma en que Mizuki admitió sus sentimientos fue muy natural; y, en cierto modo, eso compensó porque es algo que no se ve muy seguido en el anime hoy en día.

La tercera es Iris, quien termina en una especie de triángulo junto con su amiga Mizuki. En principio, esta atracción era aún más forzada que la anterior; no obstante, la tremenda evolución que dio Iris cuando superó su limitación justificó todo y muy bien. De hecho, toda la historia de esta chica fue muy bien llevada, uno no ve venir lo que termina pasando.

Un Final Express… de nuevo

Es increíble cómo tantas series pecan en este punto. Se pasan cualquier cantidad de episodios armando una trama; y, el desenlace es tan apresurado que en los créditos finales terminan poniendo escenas del epílogo por falta de espacio.

¿Cuesta tanto hacer un epílogo incondiciones? Y no hablo de algo tipo El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey; pero bien podrían dedicar el capítulo final, o al menos la mitad del mismo, para ello.

El cierre fue totalmente abrupto y no logró concluir de forma apropiada varios puntos de la trama. Si hubiera sido un final de temporada lo entendería, pero no fue el caso pues no hay ni indicios de que se vaya a continuar la historia; aunque claro, el manga sigue en publicación, pero no he podido tener acceso a él. Por ende, no sé si el mismo ha avanzado en la trama luego de los sucesos del anime.

En resumen, una serie de momentos geniales y con una trama política de alto nivel; no obstante, su premisa siempre atentó en su contra haciendo que fuera difícil hacer el “suspension of disbelief”. Aún así, la recomiendo, se pasa un buen rato y hay varios plot twists de esos que pagan la entrada. Nos vemos en la próxima entrega.

Por Jacinto Muñoz (@shougoamakusa)

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