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Beelzebub, la historia del badass con un bebé a cuestas, llegó a su final

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Beelzebub Manga Review

(Maracay, 20 de Febrero. Yakuza Webzine).- Después de 240 capítulos, el manga de Beelzebub llego a su final en el número 13 de Shonen Jump. Sin embargo no es un adiós, sino un hasta luego, pues su autor, Ryūhei Tamura, publicará una serie spin off en la revista Jump Next!! a partir de mayo. Además, los tankôbon número 16 y 27 se publicaran en Abril y Junio, respectivamente.

Beelzebub fue un manga especial en los últimos cinco años en la Shonen Jump. Consiguió su lugar en medio de los gigantes con una formula y nunca se apartó de ella. Más que una serie de peleas era un gag manga en toda la regla. Ni en los momentos más serios, Tamura podía contenerse y todo terminaba en momentos hilarantes.

La historia del delincuente Tatsumi Oga, que asiste a la mayor escuela de busca líos de todo Japón, la Preparatoria Ishiyama, y como se convirtió en el “padre” del hijo del demonio, fue todo un viaje para sus lectores. Desde entonces vimos como el violento muchacho se convirtió en el ejemplo del niño llorón y superpoderoso. Ambos maduraron, solo un poco, como se pudo ver en el episodio 240, que sirvió como epilogo a la historia.

Como lector, debo decir que llegó un momento en que para mí se hizo imposible determinar la dirección de la serie. La premisa inicial es que el Oga debía criar al niño hasta que este estuviera listo para destruir el mundo, por órdenes de su demente padre, cuyo rostro jamás vimos. En compañía de Hildegarde, la niñera demoniaca, Oga y el bebé Beel emprendieron una vida juntos.

En el trayecto vimos a Oga enfrentar y derrotar a los 4 líderes de la escuela, el Ishiyama Touhoushinki. Primero fue Hajime Kanzaki, el maleante hijo de un poderoso Yakuza. Luego fue el turno del adinerado y tramposo Tatsuya Himekawa y su famoso peinado pompadour. También estaba la líder de la banda femenina de la escuela, la reina Aoi Kunieda, quien para mayor chiste se enamora del completo descuidado de Oga, quien jamás se da cuenta de sus sentimientos. Por último tenemos a Hidetora Tôjo, con quien nuestro protagonista sostiene una pelea tan épica que los deja sin escuela.

De allí en más el foco cambia a las peripecias del grupo principal de personajes, asignados a otra escuela con casi el mismo nombre, pero privada y de alto nivel académico. Durante su estancia enfrentan toda una nueva realidad donde ellos, que deberían ser los bullies se convierten en víctimas del orden. Pero la batalla con los Seis Caballeros de Saint Ishiyama queda sin terminar.

La habitual carencia de foco de la serie, que es a un tiempo su punto débil y su fortaleza, la dirigió a otros derroteros: recuperar su vieja escuela que ha sido tomada por los seguidores del hermano mayor de Beel, Lord En. La lucha contra los 34 pilares parecía llevar a Beelzebub hacia una dirección más tradicional, al introducir un gran villano, pero una vez más fue falsa alarma y el humor se impuso. ¡También hubo una saga de Furuichi!

Finalmente el grupo regresó a Ishiyama para el segundo semestre, luego de varias aventuras y una vez más hubo una amenaza de saga épica que se quedó en eso. Seis estudiantes de primer año aumentaron de poder durante la separación en escuelas diferentes y volvieron con la intención de romper el orden en la escuela. Tamura cometió una serie de errores penosos en su guión, como la posición de Houjou Ringo, una de los 3 Reyes, como una chica de primer año pero al mismo tiempo la describían como la segunda líder de las Red Tails.

Junto a ella estaban en la categoría de reyes, Ebian Ichikawa y el clon andante de Oga, que al final fue más un amigo que un rival, Kankurō Akahoshi. Sobre ellos estaban las tres bestias, incluyendo al primero de los 6 en atacar a Oga, Yōhei Nasu. Pero ninguno de estos rivales sería tan interesante como Takamiya, compañero de un demonio de armas tomar: Lucifer.

Si me preguntan, la pelea más épica de toda la serie fue esta y quizás fue la mejor construida y narrada, pues el rival final, Fuji, perdió sorprendentemente fácil, luego que Oga recuperara a Beel, a quien envió al infierno un poco antes, al terminar la breve y demencial aventura en EEUU. Quien lea estas líneas quizás se hará la percepción errónea de que no me gusta Beelzebub, lo cierto es que AME la serie y disfrutaré un mundo leer su spin off.

Específicamente el capítulo 240 fue un constante recordatorio de todo lo que hace genial a esta obra, que se puede resumir en una frase: no se toma demasiado en serio. Concebida con el único propósito de entretener, Beelzebub no pretende en ningún momento ser una obra de arte y sin embargo tiene un dibujo de altísimo nivel, con personajes muy bien diferenciados. Rara vez se ve el mal de otras series, que los personajes parecen calcados unos de otros. El único caso flagrante de esto incluso fue señalado desde el inicio, como un chiste más.

Hasta en la despedida Tamura no pudo evitar jugarnos una broma. Empezó poniendo un ambiente de nostalgia para una despedida que incluso resulta inesperada y termina riendo en nuestra cara anunciando que sigue la historia. Luego de conocer cómo piensa, seguro es tan descarado como para ponerle Beelzebub Z ¿Les sorprendería? A mí no e incluso me gustaría que así sea. Nos quedan misterios por resolver, como el de Saotome y con quien rayos hizo un acuerdo y claro, el rostro del Rey del Infierno, que es tan misterioso como el de Kakashi en Naruto, pero eso es tema de otro día.

Arte General 8/10
Diseño de Personajes 8/10
Guion 5/10
Caracterización de Personajes 7/10
Puntuación General 7/10

Por Sensei Agot (@senseiagot)

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