(Santiago, 17 de Septiembre. O’kuroku).- Necesité varios días para poder digerir la cuarta temporada de Bojack Horseman y es que ésta ha sido probablemente la más fuerte de todas. En ella se analizan los mismos temas sobre la depresión, ansiedad y adicción, pero también se exploran los efectos del machismo, la importancia de la familia y lo efímero del tiempo.

Lo básico de la historia

Esta serie animada creada por Raphael Bob-Waksberg y diseñada por Lisa Hawalt se centra en la vida de Bojack Horseman. Es un mundo donde animales antropomórficos viven junto a humanos regulares. Nuestro protagonista es un actor que tuvo éxito en los 90’s y ahora se dedica a comer, emborracharse y drogarse todo el día viendo repeticiones de su antiguo show, Horsin’ Around.

Me gusta describir esta serie como “la serie que te ayuda a curar la ansiedad y depresión al forzarte a aceptar tu ansiedad y depresión, pero en el proceso te da más ansiedad y depresión”. Muy simple ¿verdad?

Al terminar la tercera temporada Bojack contemplaba suicidarse, Princess Carolyne tenía éxito en el trabajo y el amor, Diane consiguió un nuevo trabajo, Todd descubrió su sexualidad, Mr. Peanutbutter considera ser político y una chica (¿yegua? ¿potranca?) podría ser la hija perdida de nuestro protagonista.

De las risas a las lágrimas

En el pasado hemos visto como nuestro protagonista busca con desesperación la paz mental y felicidad, pero en el camino arruina las vidas de quienes le rodean y se hunde cada vez más en su miseria.

Usualmente una situación externa gatilla alguna las actitudes destructivas de Bojack y cuando se da cuenta del daño que está causando, ya es muy tarde para repararlo. Sin embargo, en el primer episodio no aparece el protagonista y la única persona que está interesada en su paradero es Diane.

En este episodio podemos ver un poco como el distanciamiento de Bojack parece haber influenciado positivamente en las vidas de todos sus amigos. Se insinúa que uno de sus miedos más grandes es real: todos están mejor sin él. El tiempo pasa y solo una persona lo extraña.

Lleno de sutiles (y no tan sutiles) guiños a los resultados destructivos del machismo del pasado, el segundo episodio de la temporada nos muestra dos realidades igual de tristes.

Y es el Tiempo uno de los aspectos más interesantes que utiliza la serie. Sutilmente la trama ha ido girando su enfoque para concentrarse en la intolerancia al presente, el miedo al futuro y el rencor al pasado. Debemos esperar al segundo episodio para saber dónde está Bojack y en este se refuerza más la ambivalencia del tiempo y su poder destructivo sobre nosotros.

Me pregunto si soy la única que quedó inmensamente encariñada con esta luciérnaga.

Este es uno de los episodios más desgarradores, vemos parte de la infancia de la madre de Bojack, a quien siempre hemos visto como un ser cruel e insensible, y nos encontramos a una niña inocente afectada por los pensamientos de la época, literalmente una víctima de su propio Tiempo.

Mala temporada para Princess Carolyn

La ambiciosa ex-agente es definitivamente el personaje con el que mejor me identifico. Verla sufrir me hizo odiar inmensamente a Bojack y su egoísmo. Pero en esta ocasión, no hay culpable a quién achacarle su desilusión y tristeza.

Sabemos que Princess Carolyn es hija de inmigrantes pobres, así que su búsqueda de hacer una familia resuena con más fuerza para aquellos que sabemos lo que significa haber luchado para pertenecer a un lugar. En estos casos, los lazos familiares se vuelven todo lo que tienes.

En el episodio 9 “Ruthie” se subvierte y juega con la percepción del tiempo que el show ha establecido. Narrado por una gata del futuro, descendiente de Princess Carolyn, vemos uno de los días más difíciles en su vida: la pérdida del bebé que está tratando de tener.

El doctor da la noticia fríamente y su mayor amabilidad es ofrecer llamar a alguien para que busque a Princess Carolyn. Su respuesta es «No necesito a nadie» y condensa perfectamente como cualquier virtud puede transformarse en un defecto. En este caso su independencia y renuencia a apoyarse en los demás sirve para exacerbar su sufrimiento.

Creciendo con el tiempo

Su reacción es triste y evoca la autodestrucción de Bojack. No se permite sentir dolor, en un arrebato termina su relación con Ralph, el único tipo que la ha tratado bien, y empieza a beber compulsivamente.

La regia y poderosa Princess Carolyn debe aprender a ser vulnerable frente a los demás si quiere alcanzar la felicidad.

Sin embargo, el punto de quiebre es el final. Al inicio creímos que todo saldría bien porque en el futuro está Ruthie, su descendiente. Pero durante una llamada telefónica Princess Carolyn revela que le gusta imaginar a su tátara-tátara-nieta hablando sobre ella cuando tiene un mal día. Todo el formato del episodio es solo parte de la fantasía que Princess se dice a sí misma para no decaer.

Princess tuvo un crecimiento fascinante. Poco a poco deja su necesidad compulsiva de sacrificarse por los demás y atender sus necesidades por encima de las suyas. Pero el cambio más importante lo vemos en una de sus últimas escenas de la temporada donde finalmente pide la ayuda de alguien abiertamente.

Que ese alguien resulte ser Bojack es terriblemente irónico y no puedo esperar a ver a donde la lleva.

 

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